Darner A. Mora. 27 enero

En el mundo se han identificado cinco poblaciones con una destacada longevidad de sus habitantes. Se denominan “zonas azules” y en esas regiones las personas más longevas llegan a superar los 100 años de edad, además, se mantienen activos y con buena salud. Estas “zonas azules” son Loma Linda, en California, Estados Unidos; la península de Nicoya, Costa Rica; Cerdeña, en Italia; Icaria, en Grecia y la isla de Okinawa, Japón.

Estas cinco comunidades tienen factores en común como la influencia marina, pues están cerca de las zonas costeras. El clima va de subtropical a tropical y su altitud no sobrepasa los 850 metros sobre el nivel del mar.

Se demostró una asociación positiva significativa entre el consumo de aguas “duras” y las tasas de longevidad en personas mayores a 80 años

Hábitos y costumbres. Con respecto, a las características como actitudes, hábitos y costumbres psicosociales de sus habitantes, las personas mantienen una vida activa, en movimiento, se desplazan constantemente y las actividades diarias están acompañadas de trabajo físico y caminatas diarias; su dieta es rica en verduras, legumbres y frutas; consumen agua moderadamente dura con minerales con calcio y magnesio; siguen tendencias de reducción de cantidad de alimentos calóricos; evitan el estrés crónico; se sienten útiles, necesarios en la familia y la comunidad. Además, mantienen frecuentes relaciones sociales y predominan las actitudes espirituales o creencias religiosas.

Lógicamente, la longevidad también es un componente genético, el cual está asociado con los factores indicados, que permiten una vida larga y activa. Por cierto, la “zona azul” de Nicoya es la más extensa en territorio, pero, además, según estudios de Luis Rosero de la Universidad de Costa Rica (UCR), se determinó que la mortalidad de los mayores de 90 años es un 10 % más bajo que en el resto del país y la mortalidad por cáncer es un 23 % menor.

Agua “dura”. Con respecto a los contenidos minerales del agua que consume la generalidad de los habitantes de la península de Nicoya, en un estudio realizado en el Laboratorio Nacional de Aguas, titulado “Diferencias de dureza del agua y las tasas de longevidad en la península de Nicoya y los otros distritos de Guanacaste”, se demostró una asociación positiva significativa entre el consumo de aguas “duras” y las tasas de longevidad en personas mayores a 80 años, lo cual evidencia que el agua mineralizada es un factor de protección para la longevidad y la calidad de vida de los respectivos habitantes.

Esto se debe a que, generalmente, la dureza del agua está definida por los contenidos de calcio y magnesio, los cuales en el caso del primero participa en la formación de los huesos, en la coagulación sanguínea y es esencial en el movimiento del corazón. Con respecto al magnesio, está relacionado con el funcionamiento del intestino, nervios y músculos, forma también parte de los huesos y dientes, mejora la inmunidad y la resistencia a las enfermedades degenerativas, tiene un suave efecto laxante y es antiestrés.

Este estudio ha sido motivo de un reportaje de la televisora pública de Paris, Francia, el cual fue realizado del 5 al 14 de diciembre del 2018, que esperamos ayude a divulgar los factores que influyen en las “zonas azules”.

El autor es salubrista público.