Armando Mayorga. 6 octubre, 2016

Inger Enkvist no pudo haber venido en mejor momento a Costa Rica.

Esta reconocida educadora sueca, asesora del Ministerio de Educación de su país, es de la idea de que se debe exigir más a los alumnos y, sobre todo, que se le debe dar más autoridad al maestro en el aula.

“Ahora –dijo– les está permitido a los niños y jóvenes moverse mucho, salir del aula, llegar tarde, jugar con el teléfono en clase. Salen de ahí sin haber adquirido esa disciplina interna que necesitarán en la vida adulta”, dijo a La Nación .

Por eso, Enkvist propone llevar la enseñanza en el aula al nivel del hogar, donde los padres que procuran una buena educación implantan límites y disciplina a sus hijos.

En Costa Rica, ese paralelismo entre hogar-aula se ha perdido porque el maestro que trata de poner orden topa con centenares de artículos de reglamentos del Ministerio de Educación Pública, con una cadena de procedimientos y con malas caras de padres y directores que, al final, lo llevan a hacerse de la vista gorda.

Tanta burocratización impide al maestro, por ejemplo, algo mínimo como prohibir el uso de celulares para “no afectar la libertad del alumno”.

Enkvist va contra ese libertinaje. “El celular –dice– distrae; los alumnos están pendientes de mensajes y correos. Lo que necesita el alumno es tranquilidad, concentración. Como profesor, si uno está explicando, se ha preparado e intenta explicar algo difícil, y ve que el alumno está con el teléfono, es exasperante, es un insulto al profesor y a los contribuyentes que pagan la educación de ese joven".

Importantísima esa frase: los alumnos deben comprender que la educación no es gratuita. Es gratuita para ellos, es gratuita para sus padres, pero no para miles de contribuyentes que pagan por ella.

Otro punto que esta especialista remarca es el arrastre de materias que inventó el MEP. Solo falta que el Papa venga a convencer de que eso no funciona para que la ministra desista de ese cambio. “El alumno –dice Enkvist– debe pasar esas materias para poder continuar porque las materias se basan las unas en las otras. ¿Cómo construyes un edificio sin construir la primera planta?”. Muy lógico.

El MEP, antes que más consultorías y reflexiones, debe corregir tanta permisividad que lo ha desviado del rumbo de la educación de calidad.

El autor es jefe de redacción en La Nación.