Hace algunos días, los medios de comunicación informaron respecto de que los seleccionados debían leer La Vaca , del autor Camilo Cruz.
Esto generó una serie de comentarios, sobre todo en alusión al poco tiempo que tenía el equipo para prepararse para el primer compromiso eliminatorio.
Decía Miguel de Cervantes que la lectura es un vehículo idóneo para la reflexión, análisis, esfuerzo, concentración… y recrea, hace gozar, entretiene, distrae.
Un ser humano con el hábito de lectura posee una autonomía cognitiva, está preparado para aprender por sí mismo durante toda la vida.
En una época de cambios bruscos, se debe tener muy claro que antes de cualquier rol o función que cumpla la persona, llámese deportistas, sacerdote, profesor… primero se es ser humano.
Aprendizaje continuo. Sería completamente erróneo pensar que un jugador de futbol no debe leer.
Tener una fluida comprensión de lectura es garantizar un aprendizaje continuo, ya que por medio de esta se mejoran las relaciones humanas, se enriquecen los contactos personales pues facilitan el desarrollo de las habilidades al mejorar la comunicación.
Lo anterior, de una manera acelerada, colabora con el crecimiento del bagaje cultural, amplía los horizontes de la persona, permitiéndole ponerse en contacto con lugares, experiencias, gentes, costumbres…
En este sentido, esa construcción permanente proporciona el desarrollo de muchos valores: más libres, tolerantes, creativos, sensibles, sencillos y menos prejuiciosos.
Probablemente, don German Retana, gestor de desarrollo integral de nuestra selección, ha analizado a cada miembro primero como persona y luego como jugador.
Si no se crece de manera integral, en donde el fortalecimiento de la espiritualidad y la adecuada mentalización estén presentes, los momentos de buen desarrollo van a ser efímeros o inexistentes.
En ese sentiodo, crecer integralmente significa, para Birds, tener claridad en mente e intelecto siempre. Vivir con una mentalidad que me permita y me dé espacio siempre para mejorar.
Dios quiera que, tal como lo plantea Camilo Cruz en su libro, siempre estemos dispuestos a matar esas vacas que impiden crecer integral y continuamente.