Las cooperativas, por su naturaleza, deben ser espacios de inclusión y pluralidad, donde converjan diversas ideologías y visiones
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PorGuillermo Calderón Torres
El sector cooperativo, pilar fundamental de nuestra economía y sociedad, se encuentra en una encrucijada. Recientemente, hemos sido testigos de cómo algunas cooperativas del país financiaron el pago de autobuses para una manifestación ajena a los principios cooperativos, apoyando una movilización pública en contra de la Fiscalía General de la República. Este hecho, lejos de ser un acto aislado, plantea una profunda reflexión sobre el papel y los límites del cooperativismo en el contexto actual.
Una brújula extraviada
Los principios cooperativos, establecidos por la Alianza Cooperativa Internacional, son la esencia misma del movimiento. Estos principios, que incluyen la adhesión voluntaria y abierta, la gestión democrática por parte de los socios, la participación económica de los socios, la autonomía independencia, la educación, la formación y la información, la cooperación entre cooperativas y el interés por la comunidad, son la brújula que guía el actuar de las cooperativas.
Sin embargo, cuando las cooperativas se involucran en manifestaciones políticas que cuestionan abiertamente a instituciones gubernamentales, como la Fiscalía, se corre el riesgo de desdibujar estos principios y comprometer su esencia. La autonomía e independencia, pilares fundamentales del cooperativismo, se ven amenazadas cuando se cede a intereses políticos o se adoptan posturas partidistas.
Riesgo de politización
La politización del sector cooperativo no solo socava su credibilidad, sino que también genera divisiones internas y erosiona la confianza de sus asociados. Las cooperativas, por su naturaleza, deben ser espacios de inclusión y pluralidad, donde converjan diversas ideologías y visiones. Al involucrarse en debates políticos polarizados, se corre el riesgo de excluir a aquellos asociados que no comparten la misma postura, lo que genera un clima de tensión y desconfianza.
Es fundamental que el sector cooperativo retome el camino de la prudencia y la responsabilidad. Las cooperativas deben enfocarse en su misión principal: promover el desarrollo económico y social de sus asociados y comunidades, respetando siempre los principios cooperativos. Esto no significa que las cooperativas deban ser indiferentes a los problemas sociales y políticos, sino que deben abordarlos desde una perspectiva constructiva y propositiva, buscando siempre el diálogo y la colaboración.
Llamado a la reflexión
El reciente episodio de financiamiento de autobuses para una manifestación política debe servir como un llamado a la reflexión para el sector cooperativo. Es necesario abrir un debate profundo sobre el papel y los límites del cooperativismo en la sociedad actual, reafirmando el compromiso con los principios cooperativos y evitando caer en la trampa de la politización. Solo así podremos garantizar que el cooperativismo siga siendo un motor de desarrollo y un ejemplo de democracia participativa.
gcalderont2018@gmail.com
Guillermo Calderón Torres es asociado cooperativista.
El reciente episodio de financiamiento de autobuses para la marcha del pasado 18 de marzo debe servir como un llamado a la reflexión para el sector cooperativo. Fotografía de dron por José Cordero / La Nación (Jose Cordero/Jose Cordero)
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