
El presidente de la República se encuentra en Singapur acompañado de varios de sus ministros, después de participar en una reunión de tercer nivel y saludar a un jeque árabe de un país en los confines del mundo, preocupado únicamente por los problemas internacionales, mientras la zona atlántica atraviesa las peores inundaciones y la emergencia más importante de la historia y el país se precipita a una crisis de inseguridad generalizada, desde la frontera norte hasta la frontera sur y en todas las ciudades y pueblos del Valle Central.
Propuesta oportunista. Su hermano, el ministro de la Presidencia, reconoce hoy en La Nación el fracaso de este gobierno y propone, como solución hecha a su medida, una Asamblea Nacional Constituyente que haga posible su legítima aspiración de una candidatura presidencial en el 2014. De paso, entre líneas, le receta un entierro de primera a la aspiración de la candidata oficial doña Laura Chinchilla para el 2010 y por ahí, como quien no quiere la cosa, le coquetea otra vez, o será desde siempre, al alcalde de San José, al que lo unen los mismos asesores que, dice el señor Ministro, le han preparado el proyecto de constituyente. O sea, la verdad de toda la trama política de la Casa Presidencial al desnudo y en primera página, como tiene que ser en una democracia. Al menos se acabaron los secretismos del pasado reciente.
Entre tanto, el mismo periódico, La Nación , en un editorial sin precedentes, le dice hoy a la ministra de Seguridad todas las verdades sobre su pública incapacidad demostrada en el tema que le confió el Sr. presidente de la República y que, por demás está decirlo, es el más importante de la agenda real de la gente y de Costa Rica.
Hay que leer ese editorial para llorar o para simplemente decir: “Señora Ministra, por favor, haga lo que tiene que hacer, renuncie a su cargo y pídale al Sr. Presidente que la nombre en otro cargo propio de su formación académica, que es de primera, pero no en temas de seguridad nacional, seguridad ciudadana, migración y extranjería, relaciones con el Poder Judicial, el Ministerio Público y el OIJ, lucha contra el narcotráfico y la criminalidad organizada. Lo suyo es otra cosa”.
No se es un Gobierno serio cuando el ministro responsable de superar el anquilosamiento de la tramitología y generar gobernabilidad, le dice a La Nación en una entrevista memorable, hace algunos días, que, como nadie le hace caso en el gobierno, él le envía peluches y queques a sus colegas de Gabinete para que se porten bien y hagan algo, lo que bien puedan para superar la inflexibilidad de la normativa actual. Ahora la solución no son regalitos para chiquitos más o menos bien portados, sino una Asamblea Nacional Constituyente, según su jefe el ministro de la Presidencia. ¿En que país estamos?
La verdad es que, en los últimos meses, el gobierno ha perdido totalmente el rumbo. El país está al garete. A las puertas del 2009, el Sr. presidente de la República y su hermano, el Sr. ministro de la Presidencia, o se toman en serio la agenda nacional y los problemas reales de Costa Rica y dejan de tirar la bola para adelante, o vamos, por influencia además de los factores económicos externos, que son graves y reales, hacia un derrumbe del país, con un crecimiento del PIB el año entrante que será de menos del 3% y una inflación que puede superar el 20%.
Estrategia realista. Lo que los costarricenses queremos verdaderamente es que el Gobierno elabore y ponga en práctica, para los meses que le faltan, una estrategia realista y pragmática, de convergencia nacional, en puntos específicos como el de la seguridad ciudadana, la agenda social y la reconstrucción de nuestra infraestructura de carreteras, aeropuertos y puertos, para enfrentar el 2009, y que nuestro presidente de la República deje de viajar y asuma, en serio y con determinación, las importantes y serias responsabilidades públicas que los costarricenses le encomendamos en las elecciones de febrero del 2006.
Mejor harían los asesores del Sr. ministro de la Presidencia, con fondos o no del BCIE, en elaborar esa agenda realista de trabajo desde diciembre del 2008 hasta mayo del 2010. Eso es más real que una Asamblea Nacional Constituyente.