Soy uno entre millones de habitantes sujetos de defensa por quien tenga a bien la Asamblea Legislativa. Corresponde sustituir a la Dra. Lisbeth Quesada, dedicada a mitigar el dolor entre enfermos terminales con profesionalismo y empatía. Tuvo un mandato de la Asamblea Legislativa que llevó a puerto con su propio estilo y visión. En todos los regímenes democráticos, existe una tentación al autoritarismo. Es preciso que el Poder Legislativo esté vigilante y la oficina del ombudsman es parte de este poder. No es apolítica ni independiente.
La tarea del ombudsman es recibir quejas de ciudadanos agraviados por mal uso del poder, que no pueden apelarse ante las cortes. El ombudsman investiga y comunica sus conclusiones al parlamento. En algunos países, puede iniciar acciones ante los tribunales. Hay países en que esas funciones las cumplen tribunales independientes que no son parte del parlamento. En Costa Rica el cargo ha sido y es altamente político, al estar vinculado al Poder Legislativo, compuesto por partidos políticos. En Costa Rica el ombudsman no tiene dientes ni poder de resolución, únicamente informa de su gestión.
Tenemos una lista muy distinguida de aspirantes, todos con alguna experiencia política, lo que es fundamental para entender los males de la política en su esencia. Tenemos desde un alto dirigente de lo que fue Vanguardia Popular, hasta profesionales del Partido Unidad Social Cristiana, así como distinguidos aspirantes del Partido Liberación Nacional. No es la experiencia vivida en estos años de la Defensoría una de independencia política. Los que han sido calificados por don Armando González como los dos mejores han sido dirigentes de los partidos políticos gobernantes al momento de su elección. Durante la administración Figueres, me correspondió en más de dos años de ejercicio ad ínterim del cargo de Canciller y los restantes días de la administración como vicecanciller, responder múltiples inquietudes de Rodrigo Alberto Carazo. Para nadie era un secreto que había sido elegido siendo dirigente del gobierno durante la administración Calderón. Su hermano fue diputado durante su gestión. En Israel, como embajador de Costa Rica durante la administración Rodríguez, tuve el gusto de atender a Sandra Piszk, defensora electa por la Asamblea Legislativa. Años después conocí al defensor José Manuel Echandi durante una visita a Managua, cuando serví como embajador durante la administración Pacheco. Dicho funcionario fue elegido posteriormente como diputado. Todos eran y son miembros de partidos políticos.
Es angustiante como ahora se descalifica, aislando fuera de contexto sus declaraciones, a la diputada Taitelbaum por su experiencia en asociaciones de beneficencia o por señalar limitaciones de la Defensoría. ¿Es acaso que la beneficencia se ha convertido en un descalificativo para el cargo? ¿Es acaso que ante la Defensoría se ha tramitado algo angustiante para la Casa Presidencial? O será otro motivo desconocido el que desatiende su experiencia social, cultural, económica y política. La capacidad de enfrentar con el vigor necesario al Estado requiere de estas experiencias. ¿Será que otros defensores no han sido caritativos? Lo importante es la transparencia, solidaridad, empatía, firmeza en apego a la ética y su compasión por las personas más desposeídas. La Defensoría no es una ONG, es una oficina del Estado cuyo fin es coadyuvar con la Asamblea Legislativa, en defensa de los oprimidos. Espero que quien defienda mis derechos tenga experiencia política. El ejercicio del rol del defensor es diferente de su personalidad e idiosincrasia. La persona que asuma la Defensoría estará limitada en sus capacidades, ya que nunca se le dotó de dentadura. ¿Por qué tanto señalamiento tan superficial y concentrado en una aspirante a un cargo del mismo Poder Legislativo?