La crisis financiera ha sido una lección en todo sentido. Teóricamente se ha recuperado el debate en torno a la (in)capacidad del mercado de autorregularse y a la necesidad de la intervención del Estado para corregir los fallos de mercado en ámbitos como los bienes y servicios públicos o en mercados volátiles como el financiero.
Políticamente se ha puesto en la mesa la necesidad de regular, mediante mecanismos estatales, negocios y comportamientos individuales que pueden generar un daño moral a la sociedad en su conjunto.
Quizá el componente más pernicioso de la crisis ha sido la especulación que engendró un aumento en un capital ficticio sin referente en la producción real de la economía. El comportamiento especulativo es el que lleva a la creación de la burbuja inmobiliaria-financiera, la cual se expresa como una separación hacia arriba de los precios con respecto a los precios de mercado.
En la práctica hemos aprendido que la burbuja, más temprano que tarde, termina por reventar, desinflando los precios y sometiendo a la economía a una caída de sus niveles de actividad.
Inversión en el futbol. Traigo el tema de la crisis y la burbuja financiera para relacionarlo con lo que ha venido sucediendo con el futbol mundial en materia de las inversiones multimillonarias en la compra de jugadores en el mercado internacional.
En medio de la crisis financiera internacional, algunos equipos europeos sacaron sus billeteras y se endeudaron con el fin de adquirir los jugadores “superestrellas” del momento. Las cifras empezaron a dispararse en España, con las contrataciones del Real Madrid, para después extenderse por toda Europa.
Solo para tener una idea, de acuerdo a la Unión Europea de Futbol Asociado (UEFA), el Real Madrid español y el Manchester City inglés gastaron el año anterior más de $487 millones en la adquisición de jugadores.
La misma UEFA señala que en la temporada 2008-2009 más de la mitad de los clubes de futbol en Europa mostraron déficits en sus finanzas y que uno de cada cinco sufrió “enormes” pérdidas, las cuales ponen en riesgo su estabilidad financiera.
Ante esta situación el presidente de la UEFA, el francés Michel Platini, ha insistido en establecer regulaciones para garantizar “el juego limpio financiero” en el futbol y evitar la tendencia preocupante de ensanchamiento de la brecha entre gastos y ganancias de los clubes.
La preocupación de Platini está bien fundada en el temor de que la burbuja especulativa, que envuelve al futbol internacional, reviente con consecuencias desastrosas para muchos clubes.
La noticia reciente, publicada en La Nación del pasado 21 de enero, de que la crisis financiera amenaza a varios clubes de la liga inglesa, confirma los temores de Platini.
Aparte de la virtual bancarrota de los clubes Porstsmouth y West Ham, se advierte de los peligros financieros de los dos clubes más importantes de la liga de futbol profesional: el Liverpool y el Manchester United. De acuerdo con el detalle, este último club reportó, en junio del año pasado, deudas por 826 millones de euros.
La evidencia refuerza que en el futbol internacional se empezó a generar un comportamiento en el cual los clubes empezaron a pagar precios por la contratación de jugadores que han desajustado, en forma especulativa, los precios reales del mercado. Por experiencia sabemos que este es el caldo de cultivo para el desarrollo de la burbuja dentro de la cual se encuentra el futbol. Ahora solo queda esperar cuán alto llegue la burbuja antes de reventar.