El derecho está enfermo

 Nuestro ordenamiento jurídico precisa drástico tratamiento para recobrar eficacia

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Es cada vez mayor el abismo que separa el derecho de la realidad. Mientras el derecho padece de ineficacia crónica y gula semántica, los fenómenos de poder parecieran remitirnos a pretéritas épocas en que fuerza y dinero dictaban las únicas normas válidas. Nuestro ordenamiento jurídico ha crecido hasta mostrar una obesidad insana, sin embargo su aplicación padece de raquitismo, de abulia, de impotencia. ¿De qué nos sirven tantas leyes si no se aplican?








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