Costa Rica cuenta con un servicio consular compuesto por diplomáticos de carrera comprometidos con el país y con los costarricenses en el exterior. Es un servicio pequeño que debe cumplir con un sinfín de funciones y tareas y se dedica al servicio de la patria más allá de sus horas laborales.
Como es conocido por todos, el país –y el mundo– enfrentan dificultades y restricciones económicas, lo cual implica una severa restricción de recursos, mientras que debemos atender una siempre creciente población costarricense en el exterior, con los mismos (o incluso menos) medios.
Durante mi gestión como canciller de la República, desde este ministerio hemos realizado una serie de esfuerzos para disminuir los efectos de esta limitación.
Entre ellos, se encuentran el envío de personal diplomático adicional, la contratación de asistentes administrativos, la implementación de herramientas tecnológicas, la coordinación con instituciones rectoras en las materias relativas al servicio consular, la promoción de la digitalización de procesos y la simplificación de los trámites, reforzando además la red consular mediante la coordinación y una comunicación más dinámica.
Algunas de estas acciones ya se han implementado y otras están sujetas a cambios en los procedimientos, la legislación y la reglamentación, o bien, a la obtención de presupuestos adicionales en el futuro.
Los Consulados Generales de Costa Rica deben seguir las pautas dadas por la normativa, así como las indicaciones de las instituciones en cada materia por tratar. No hay funcionario público con una gama tan variada de deberes y tareas como la de nuestros cónsules.
Deben atender la recaudación del arancel consular y su envío a la cuenta única del Estado. Deben realizar procesos administrativos y de contratación local. Deben atender los requerimientos de planificación de la institución y cumplir con al menos siete informes mensuales, todos de diferente carácter.
Deben contestar llamadas y correos, establecer y mantener una red de contactos, mantener informada a la comunidad costarricense, documentar a connacionales, analizar solicitudes de visa, realizar actos notariales, extender certificaciones de diversa naturaleza, promover el país, asistir a personas detenidas y en estado de vulnerabilidad, brindar información sobre requisitos de ingreso, participar en charlas y capacitaciones para actualizar conocimientos, expedir documentos de viaje, realizar inscripciones de nacimiento, matrimonio y defunción, y orientar a costarricenses y extranjeros para navegar el mar de la institucionalidad costarricense y de su jurisdicción. Estos son únicamente ejemplos de las múltiples labores diarias de un funcionario diplomático consular costarricense.
En el caso particular de Miami, mencionado en el artículo de opinión del señor Gerardo Rojas Segura del pasado 8 de mayo con el título “¿Dónde está el canciller?" , en el año 2024 se realizaron un promedio de 264 actuaciones consulares por mes, se recibieron de 65 a 80 llamadas y correos electrónicos por día y se atendieron casos complejos de costarricenses en estado vulnerable. Esto lo convierte en uno de los cinco consulados de Costa Rica con mayor carga laboral, con dos funcionarios consulares, un asistente administrativo de tiempo completo y otro de medio tiempo.
En Miami se dan citas cada 10 minutos para cédulas y pasaportes y, adicionalmente, cuando por situaciones especiales o de emergencia, se requiere obtener una cita adelantada o más pronto que las disponibles en el sistema digital de citas, se puede solicitar por medio de correo electrónico.
Asimismo, hemos hecho esfuerzos por digitalizar los procesos y las solicitudes y facilitar trámites. Sin embargo, existen limitaciones de orden jurídico/administrativo, por lo que no es posible, por ejemplo, tramitar un pasaporte con una cédula vencida o que esta se pueda enviar por correo postal, dada la estricta legislación que hay en torno a los documentos de viaje y de identidad para proteger su seguridad e integridad.
En cuanto a la situación indicada por el señor Rojas, se le solicitó al Consulado una revisión de correos –los cuales se responden en un lapso de entre uno y cinco días hábiles, siendo 10 días hábiles el plazo máximo que autoriza nuestra legislación– y la elaboración de un informe.
Según los registros, tanto del Consulado como del Departamento Consular, al señor Rojas Segura y a su esposa se les hizo entrega de sus cédulas de identidad en octubre del 2021 y el último contacto con ellos fue en febrero del 2022, antes de implementarse las acciones descritas, por lo que esperaríamos que, en un próximo acercamiento del señor Rojas Segura y de su esposa a nuestros servicios consulares, su experiencia será más positiva.
Aprovechamos para recordarles a las y los costarricenses en el exterior la importancia de mantener sus documentos de identidad vigentes y al día, y reiterarles la disposición y el compromiso de nuestros funcionarios de brindarles los servicios que requieran con calidad y responsabilidad.
La voluntad de seguir creciendo y mejorando abunda en nuestra Cancillería y mi compromiso con nuestras comunidades en el exterior no ha hecho más que reafirmarse en el cumplimiento del cargo que tengo el honor de ejercer.
Arnoldo André Tinoco es el canciller de la República.