
La noticia de este 3 de enero ha sido más que sorprendente, inimaginable. Se esperaba un ataque terrestre, anunciado en varias oportunidades por Donald Trump, pero nunca una ofensiva masiva, con diversos objetivos mientras se cobraba en el primer asalto la pieza mayor de la denominada Operación Determinación Absoluta: Nicolás Maduro, el usurpador del poder en Venezuela.
Una operación quirúrgica concretada en poco más de un par de horas que dejó al descubierto la incapacidad del régimen no solo para responder, sino tan siquiera para detectar una acción avisada contra la figura central de la dictadura venezolana.
Maduro fue, hasta el día de ayer, el beneficiario de un fraude electoral escandaloso cometido el 28 de julio de 2024. El 10 de enero del año pasado había sido juramentado en el Palacio Federal Legislativo ante la presencia vergonzosa de los otros dos dictadores de nuestra región: Daniel Ortega y Miguel Díaz-Canel. Tras más de 12 años de mandato, él y su esposa, Cilia Flores, eran llevados ayer mismo, a bordo del USS Iwo Jima rumbo a Estados Unidos, para someterse a un proceso judicial sustentado en un expediente de acusaciones sobre su papel en el tráfico de drogas.
El fin de Maduro recuerda la extracción de Manuel Noriega en Panamá el 3 de enero de 1990, aun cuando en aquella ocasión, tras varios días de refriega, hubo –según cifras conservadoras del Comando Sur– más de 500 víctimas mortales.
La operación decisiva contra Maduro es la consecuencia del despliegue militar anunciado por Trump a mediados de agosto del año pasado, que se fue incrementando en tropas y equipamiento aéreo y naval a lo largo de estos meses, mientras se concretaron una treintena de bombardeos contra presuntas narcolanchas que habrían causado más de un centenar de muertes. La resolución de este 3 de enero es la prueba de que habrían fracasado las conversaciones con jerarcas del régimen para su salida negociada del poder.
La rueda de prensa de Donald Trump, acompañado por el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, Dan Caine, abundó en los detalles de la operación militar desarrollada en Caracas, calificada de “brillante” por el presidente, y dejó un conjunto de interrogantes sobre el futuro inmediato del país y sobre cómo se producirá la transición democrática en Venezuela, a la que aspira el liderazgo opositor encabezado por María Corina Machado y Edmundo González Urrutia.
Trump reveló que su gobierno, junto con los hombres cercanos que lo acompañaron ayer durante la rueda de prensa, manejará nuestro país por un tiempo indefinido hasta que se pueda hacer una entrega segura del poder, mientras se produciría en simultáneo una recuperación de la industria petrolera nacional con la presencia de compañías estadounidenses. Habrían mantenido conversaciones con Delcy Rodríguez, quien, según su versión, accedería a hacer lo que a Estados Unidos “le interese”. Esto, sin embargo, fue desmentido posteriormente por la propia Rodríguez, quien insistió en que el “único presidente es Maduro”.
Sorprendió la referencia de Trump a María Corina Machado –“una mujer muy amable, pero no inspira respeto”-, justo después de conocerse un comunicado de la líder de la oposición en el que anunciaba la llegada de la “hora de la libertad”.
Es de esperar que las próximas horas y días aclaren el panorama frente al que estamos los venezolanos. Es un proceso en desarrollo en el que, al inicio del día, Maduro fue sacado del país y al final de la noche estaba en territorio norteamericano como un reo de la justicia estadounidense.
La aspiración de los venezolanos, que ayer expresaron su júbilo en distintas partes del mundo por la caída de Maduro, es al reconocimiento de los resultados electorales del 28J, el inicio de un proceso de recuperación democrática, social y económica, la liberación de los presos políticos y la reinstitucionalización progresiva de la vida del país.
Editorial publicado por el diario ‘El Nacional’, de Venezuela, y reproducido por acuerdo con el Grupo de Diarios de América (GDA).