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Donde los sueños se estrellan

Dos tragedias se juntan en el cerro de la Muerte: accidentes y jóvenes sin oportunidades

Una trágica circunstancia me puso frente a distintos hechos que todavía trato de procesar y comprender. El sábado 8 de enero, a eso de las 3 p. m., mientras revisaba el celular, leí en la página del cerro de la Muerte el reporte de un accidente, con video incluido.

Ya en mi casa, me sorprendió enterarme de que ocurrió en una finquita de mi propiedad, en Vara del Roble de El Guarco, exactamente en el kilómetro 47. El motivo de mi exaltación obedece a que ocho días antes había chapiando junto con el peón, con el objetivo de que los conductores pudieran tener el panorama completo sobre el peligro al conducir por el lugar.

Con dificultad, levanté y coloqué tres señales de prevención que en anteriores ocasiones habían sido barridas por autos que se precipitaron.

Presentí que no pasaría mucho tiempo para que sucediera un grave accidente, principalmente, porque el precipicio, de unos diez metros, queda exactamente en una curva, al final de unos cien metros de recta, y porque entre la superficie de rodamiento y el borde del guindo no queda ni un centímetro de terreno a consecuencia de los deslizamientos. Es como una rampa por donde los vehículos saltan al vacío.

En la tragedia del sábado anterior, falleció, lamentablemente, el conductor, y el tráiler que conducía quedó destruido, sobre todo la cabina, que se partió en mil pedazos, y el contenedor se desprendió, rodó unos treinta metros por la ladera, hasta caer en un plano.

Negligencia del MOPT

Un accidente más que enluta a una familia de un humilde trabajador, cuya fatalidad posiblemente pudo haberse evitado si el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) hubiera reparado la valla protectora, arrancada de cuajo hace unos tres años, lo mismo que la señalización.

Debido al congestionamiento, no pude ir el día del accidente para evaluar la situación en mi propiedad; lo hice el domingo. Ahí, además del alboroto en el barrio, el panorama era desolador, con olor a muerte, como si un huracán hubiera barrido con la vegetación, las cercas y los portones.

Estaban los dueños de la carga y la aseguradora revisando los resultados. De pronto, un grupo de unos diez muchachos, campesinos de la zona, deseosos de trabajar y ganarse unos cuantos colones, por iniciativa de Jesús, un pintoresco vecino que se hace llamar Beto León por su gran sombrero, negociaban para trasladar unas 25 toneladas de piña, que se encontraban en el fondo del precipicio, a un nuevo contenedor.

Un instante de profundo análisis sociológico: muchachos cuyas oportunidades de educación nunca existieron por diversas razones y que hoy conforman el ejército de desocupados, pues, como lo dice su líder, se la juegan “camaroneando” y el grupo se dedica a jalar cargas de los vehículos que se accidentan en el cerro.

Al menos se dedican a un honesto negocio, aunque sea producto del dolor ajeno. Me es imposible no reflexionar tanto sobre lo sucedido como acerca de la tragedia de una juventud excluida del sistema educativo y que le pega pellizcos a la vida para comer cada día, cuando se puede.

Ilusiones truncadas

Estaba en esa elucubración, inmerso en la barahúnda, el frío de la montaña y las presas, cuando vi al lado de la carretera trozos de la cabina del tráiler accidentado. Junté los pedazos, los acomodé hasta donde pude y alcancé a leer una parte del texto. Escrito con letra gótica grande, la frase dice: “Donde mueren los sueños”.

Así terminó mi día, y comprendí que esta profunda coincidencia era el punto final para entender el mensaje de dolor del humilde trabajador fallecido y las esperanzas del ejército de jóvenes que, afanosos, trasladan en sus hombros la fruta para ganarse unos cuantos cincos.

Quien gane la presidencia y los diputados que estamos por elegir, ¿serán sensibles ante el desastre de nuestras carreteras y las necesidades de nuestra juventud para apagar los fuegos de un gran descontento social? Esperaré con paciencia.

luchasinfin1960@gmail.com

El autor es abogado y educador.