
Luciano de Crescenzo, reconocido escritor italiano, creó el personaje de Bellavista, discípulo y alterego imaginario de Sócrates con el fin, entre muchos otros, de sacar el discurso filosófico del oscuro saco en el que se encuentra desde que los grandes temas se dividieron en pequeños y profundísimos tratados específicamente especializados. Con el ánimo de limpiar el polvo del salón de lectura, me di la libertad de crearle a Bellavista una compañera de diálogo: Buenavista.Buenavista es de mediana edad y también ha sido discípula de Sócrates, años atrás, antes de que este empezara a tener problemas con la polis. Es fuerte como un roble, sonríe constantemente mientras recorre las calles y pueblos cercanos a su querida Atenas. Se muere por los melocotones, las chuletas de cordero y las colinas despejadas.
He aquí el encuentro:
- ?Qué hubo, Bellavista?
- Pues no tan saludable como vos, Buenavista.
- Ya sabés, soy el resultado de compartir las nuevas ideas. Mirá este músculo --Buenavista convierte su brazo izquierdo en una escuadra de auténtico mármol.
- !Qué bárbara! --Bellavista le aprieta el músculo-- parece hermana del Discóbolo. ?No se te estará pasando la mano?
- No me digás que vos sos de los que opinan que las mujeres sólo servimos para parir hijos.
- !Qué va Buenitaa!.. Eso era antes, en la antigüedad. Desde el tiempo de Pericles para acá, ya nadie cree en esos cuentos...
- Tené cuidado, Ajax Bellavista, veo que vas a terminar teniendo los mismos gustos de Sócrates...
- Pues la verdad es, que entre vos y Sócrates, te prefiero a vos con esos musculotes y a él con sus ideas de igualdad.
- ?Ves? Siempre lo he dicho: los filósofos no sirven para nada... todo lo enredan. Pero, a ver, decime, con esa cara agobiada. ?A que andabas preguntándote si existe la verdad absoluta?
- Bellavista sonríe: -!Qué va, mi querida Buenavista! Tu instinto femenino está fallando, eso te pasa por ir tanto al hipódromo. Estaba preguntándome, más bien, sobre el origen del mundo.
-!Pero si eso es pan comido! --casi grita, feliz, Buenavista-- ?No has oído los últimos descubrimientos?
- No --responde preocupado Bellavista, mientras se arregla la cinta que le sostiene el peplo interior.
Buenavista recoge una delgada caña del suelo y traza unas líneas en la arena blanca del ágora.
- Mirá --empieza a explicar--, aquí estamos nosotros, detrás de esta caverna duerme el Dios o Zeus, cuando no está persiguiendo a alguna ninfa; Poseidón, bueno, vos sabés que siempre ha estado dentro del agua, !ah! y Afrodita, por supuesto, justo aquí, muriéndose de calor, porque ella nunca está satisfecha... seguro que es de origen turco... te cuento, soy de las que opino que estamos saturados de dioses... el caso es que se piensa que existe, justo aquí, un gran eje giratorio...
- ?Y aquí que hay? -, pregunta Bellavista inclinándose hasta tocar con el índice la superficie arenosa.
- ?Aquí? Nada, eso es un hueco negro. ?No ves que antes había una piedra?
- Pues a mí me parece que allí hay algo, quiero decir, que debería haber algo.
- Pucha, Bellavista, !que necio que sos! Nada, no hay nada.
- Ya sé, --dice Ballavista encantado-- es el caos. Sí. El caos. Buenavista sonríe: --Está bien, Bellavista, si querés que esto sea el caos pues será el caos, aunque... a mí, la verdad, me sigue pareciendo un agujero negro... ya sé ?por qué mejor no vas y le lanzas la pregunta, como quien no quiere la cosa, a tu queridísimo maestro?
- ?A Sócrates? Será hasta mañana en la tarde. Hoy lo han invitado a cenar.
- Por cierto --Buenavista sacude con fuerza sus sandalias, piensa que nunca se liberará de tanto polvo-- me contaron que tu maestro anda algo deprimido.
- !Qué va! Vas a ver cómo lo entusiasma esto del caos.
- El agujero negro, el agujero negro, ?no ves que por algo me dicen Buenavista?
-!Qué necia que sos Buenavista!, pero sigamos, con tus mañas ya has logrado interesarme en el asunto --Bellavista le quita la caña a Buenavista y señala en el suelo un punto determinado-- ?te parece si ponemos dentro de esta esfera la eudemonía?
- Claro, siempre y cuando al Destino lo pongas en Delfos --responde de prisa Buenavista-- lo más lejos posible del eje giratorio.
- Vez, que hablando se entiende la gente.
- Por algo somos griegos, Bellavista, por algo somos griegos.