
Sus allegados lo señalaban como un servidor público nato: un hombre discreto, con sentido de Estado, vocación pública y una trayectoria prácticamente intachable. Fue presidente del Banco Central de Costa Rica, presidente del Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos, director general de Obras Públicas y regidor municipal de San José, entre otros cargos.
Fue profesor en la Universidad de Costa Rica, y uno de sus estudiantes recordaba que “con tacto y maestría, comenzaba a desarrollar cada una de las clases”. Sus amigos cercanos lo describían como un hombre leal a sus principios, a su trabajo y a cada una de las responsabilidades que asumía.
Mario Quirós Sasso se convirtió, en 1962, en el primer costarricense en ocupar el cargo de ministro de la Presidencia. Lo respaldaba una sólida carrera en el sector público. No llegó ahí por conveniencia: entendía el cargo y tenía muy clara la responsabilidad que asumía.
El Ministerio de la Presidencia funciona como bisagra institucional y puente entre los poderes de la República. Quirós Sasso, como constructor de Estado, lo entendía perfectamente.
En medio de su gestión, le hizo frente a la emergencia nacional provocada por los daños de la erupción del volcán Irazú en 1963. Cartago, tierra que le brindó parte de su educación, recibía ahora su ayuda. Sasso no convirtió la asistencia en espectáculo ni la solidaridad en propaganda.
Su nombramiento como ministro de la Presidencia no llevaba ningún mensaje implícito de cálculo personal, pero sí estaba respaldado por una carrera pública que lo convirtió en una de las figuras más sobresalientes de la administración de Francisco J. Orlich.
Entendía el poder con la misma sobriedad con que ejercía su autoridad moral, y concebía el diálogo como una herramienta para garantizar mejores resultados en un país que venía de consolidar su democracia después de la guerra civil de 1948.
El cargo de ministro de la Presidencia no nació para blindar a nadie. Cuando se utiliza con ese propósito, atenta contra la institucionalidad y pierde su sentido original. No fue creado para perpetuar el poder, sino como un centro de coordinación, enlace y encuentro; un espacio donde la vocación de servicio debe sobresalir por encima de discursos polarizantes, irrespetuosos y amenazantes.
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María Fernanda Quirós Hernández es periodista y especialista en ‘marketing’ digital.