Durante más de cuatro años y medio, fundadores, dirigentes y seguidores del chavismo tico han criticado acérrimamente actos incorrectos cometidos en Costa Rica durante la época del bipartidismo, como los nombramientos diplomáticos y otras designaciones utilizadas como reparto de un botín político para favorecer a colaboradores serviles y a ticos con corona.
Sin embargo, con pena y vergüenza ajenas, muchos ciudadanos observamos que el actual gobierno ha realizado recientemente dos nombramientos muy cuestionados. Me refiero a la designación de embajadores ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en las sedes diplomáticas de Nueva York y Suiza. Las personas nombradas no reúnen los requisitos de formación ni la experiencia diplomática necesarias para ejercer esos cargos.
Más bien, parecen dos designaciones destinadas a pagar favores políticos o ayudas brindadas durante la administración anterior y la última campaña electoral.
Existe, en realidad, una profunda incoherencia entre lo que se proclama y critica desde el discurso populista y lo que se decide y ejecuta en la práctica gubernamental.
Es una razón más para afirmar que resulta muy lamentable que el país esté gobernado hoy por dirigentes tan afectados por una severa amnesia política.
En conclusión, no son confiables ni creíbles las críticas lanzadas, con oportunismo premeditado, contra los errores cometidos por políticos de gobiernos anteriores si, poco tiempo después, la actual administración incurre en esas mismas prácticas y sus responsables ni siquiera se sonrojan.
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Ramiro H. Jiménez Rodríguez es administrador educativo.