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Cuando el insulto baja del poder a la calle

He aquí la frontera que una democracia civilizada no puede perder: combatir ideas sin combatir personas; destruir argumentos sin destruir al adversario y ser firmes sin ser viles

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Violencia política, discursos de odio, insultos, ataques, ofensas, agresiones, agresión
Todo insulto contiene una curiosa pobreza: pretende disminuir al adversario y, en el proceso, termina revelando a quien lo profiere. (Shutterstock/Imagen)







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