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Crítica a ‘Henrietta, el musical’ fue política no teatral

La trama que se presenta en la obra no pretende ser una clase magistral de historia

Siempre hemos respetado las críticas que Tobías Ovares ha hecho de nuestras producciones teatrales; sin embargo, en relación con «Henrietta, el musical», publicada en la edición digital de «La Nación» el jueves 7 de octubre y en la impresa, el domingo 10, incurrió en un error de principio que contradice las reglas básicas de este género: las opiniones políticas personales no son terreno de una crítica de teatro, sino de la «Página quince».

La sospecha que Ovares lanza en torno a la obra no solamente es infundada sino atrevida, y revela que en su observación pesan más sus conceptos previos que lo puesto en escena, lo cual es atrevido, vibrante y cuya calidad exalta el talento nacional para hacer teatro en todas sus dimensiones.

En su texto «”Henrietta, el musical” privilegia una mirada estrecha sobre la historia de Costa Rica», el crítico omite un hecho fundamental: esta obra parte de un libro testimonial escrito por Henrietta Boggs en 1992, titulado «Casada con una leyenda, don Pepe», donde narra los acontecimientos vividos por ella desde su llegada a Costa Rica, en 1940, hasta su salida, 12 años después.

Este dato es fundamental para entender que la trama que se presenta en el musical no pretende ser una clase magistral de historia, sino un relato de «su historia», como bien advierte el personaje de Boggs al comienzo de la obra.

La lectura del libro de Boggs fue enriquecida mediante un riguroso proceso de investigación llevado a cabo por el equipo, durante el cual se consultaron las publicaciones que Ovares recomienda «para repensar el musical», junto con una cantidad de fuentes de información, como parte del proceso creativo de una obra.

Tuvimos el cuidado de ser fieles al texto de Boggs, sin que ello llevara a romper con los principales acontecimientos que marcan la hondura de ese período y el papel de sus personajes. Todo espectador ávido de los detalles habrá entendido esta aspiración y notado nuestro esfuerzo.

Reconocemos que la interpretación de las gestas históricas alrededor del mundo, como lo es la guerra del 48 en el caso costarricense, siempre son motivo de polémica y agrios debates; sin embargo, no es al teatro, como disciplina artística y expresión del arte escénico, al que le corresponde saldar estas discusiones, que cada sociedad se encarga de avivar naturalmente cada cierto tiempo, en un afán perenne de comprender su propia alma.

Somos enfáticos en que la obra no usurpa los méritos de las mujeres que lucharon por el voto femenino a comienzos del siglo XX. El guion tuvo el cuidado de hacer eco de esta justa demanda mediante las reiteradas ocasiones en las que la actriz principal remarca el hecho de que las mujeres no votaran y pide cambiarlo.

Henrietta fue una de las tantas personas que en esos años fueron influidas por esta corriente reivindicatoria internacional y acompañaron los esfuerzos nacionales que finalmente se concretaron en tiempos de la Junta Fundadora de la Segunda República.

¿Por qué «Henrietta, el musical» hoy? Además de sumarnos a la puesta en valor de muchas figuras femeninas de nuestra historia que han sido invisibilizadas, como Yolanda Oreamuno o las mujeres de la Liga Feminista, estamos convencidos de que las ideas y valores que encierran los acontecimientos de la década de los 40 son de una vigencia inspiradora para la Costa Rica del bicentenario, tan necesitada de ejemplos poderosos que orienten su porvenir.

Ese ha sido nuestro norte y nuestra inspiración para crear este espectáculo.

natalia@espressivo.cr

La autora es directora ejecutiva de la Asociación Cultural Teatro Espressivo.