La confianza es un concepto complejo que se construye a partir de una multiplicidad de factores interdependientes (por ejemplo, la coyuntura internacional, los factores internos de un país y hasta personales), que puede alimentar un positivo círculo virtuoso de crecimiento y prosperidad, o bien, a falta de esta puede desatar una crisis o profundizarla.
Menciono lo anterior pues hay una serie de señales en los Estados Unidos que actualmente están confluyendo y conjuntándose en una espiral cada vez más positiva, y que podrían incidir en mucho en nuestro país, al ser este nuestro socio comercial más importante, la mayor fuente de inversión extranjera directa y de turistas.
Los peores escenarios de finales e inicio del año, como el tan temido precipicio fiscal o bien los críticos problemas de algunas economías europeas (Grecia, España, Chipre) dichosamente no sucedieron, a lo que se suma un repunte del sector inmobiliario, mejora en los niveles de empleo y el inicio del pago de la deuda.
No es fruto de la casualidad que los mercados bursátiles hayan obtenido importantes ganancias, algunas incluso históricas; claro, sin perder de vista las bajas ocurridas en los últimos días; ¿pequeñas correcciones?
La noticia más positiva, sin embargo, nos la da el índice de confianza del consumidor. En los últimos tres meses ha subido de 61,9 (marzo), 69 (abril) a 76,2 (mayo), tema relevante para cualquier economía, pero que resulta aún más para la estadounidense, dado que el consumo personal es el nervio y motor de la economía con un 70% del producto interno bruto (PIB).
Siendo la confianza tan importante factor, es relevante ver entonces ¿cómo estamos en Costa Rica?
Las noticias en esa línea no son tan positivas. Según la medición, La confianza de los consumidores (UCR) si bien en mayo presentó una mejora de 40 a 44,3% y esta rompe con un estancamiento de 9 meses, lo cierto es que el nivel de confianza es todavía bajo y denota pesimismo e incertidumbre.
En esta mejora incidió la presión del Gobierno por disminuir las altas tasas de interés, a las que luego siguieron otras noticias positivas, como las visitas de los presidentes Barack Obama, Xi Jinping y la incorporación a la Alianza del Pacífico.
Podrían también incidir, pero negativamente, otras noticias como el escándalo por lavado de dinero, trasiego de órganos, desafortunadas entrevistas o bien mayores restricciones al crédito en dólares.
A este gobierno le restan diez meses para demostrar con acciones una más clara dirección y sentido de prioridades; ambos, pilares esenciales para inspirar confianza y esperanza, dos ingredientes que añoramos desde ya hace mucho tiempo.
