
Los combustibles de petróleo están compuestos por hidrocarburos. Quiere decir que los componentes contienen carbono e hidrógeno, al igual que los aceites lubricantes normales. La diferencia estriba en que las cadenas de hidrocarburos en los lubricantes son mayores. De ahí su alta viscosidad. Las gasolinas son livianas y volátiles porque sus hidrocarburos son de cadenas pequeñas. El diésel es más viscoso que la gasolina, porque sus cadenas de hidrocarburos son intermedias. En conclusión, todos ellos son hidrocarburos, flotan, no se disuelven en el agua y tienden a lubricar las partes móviles de metal.
Soluble. Por el contrario, un alcohol liviano, como el etanol, es soluble en agua en un 100%, por tener similitud en su molécula, con el agua, pero también es soluble en la gasolina, porque contiene además una pequeña cadena afín con los hidrocarburos. Esto hace al etanol volátil e inflamable, por lo que funciona bien como combustible.
Lo negativo es que, al ser soluble en hidrocarburos y en el agua, actúa como un emulsificante. Si hay humedad en el ambiente, el alcohol la atrae y la emulsifica en los hidrocarburos de la gasolina. Esa emulsión tiende a blanquearse, pues el etanol actúa como una especie de jabón, que hace que los hidrocarburos y el agua, que siempre se separan al mezclarlos, se unan en una emulsión inestable.
Sin embargo, de esa manera, la humedad puede permanecer en la gasolina creando óxidos en algunos metales del motor y causando una mala combustión.
Para entenderlo mejor, pensemos en pintar un carro con laca de cualquier tipo en invierno cuando llueve a menudo. A esa laca debe agregársele thinner que la adelgaza para poder aplicarla con una pistola de aire. El thinner contiene hidrocarburos, alcoholes, acetonas y glicol éteres. Unos son insolubles en agua y otros, por el contrario, son solubles. ¿Que pasará? Pues que, al pintar, la laca pierde brillo y tiende a blanquear, y queda el auto con manchas por la humedad. Las lacas más recientes usan, por eso, solventes insolubles en agua, para evitar el blanqueo.
Caso de Brasil. En Brasil se ha mostrado que el alcohol puede funcionar, pero después de décadas de pruebas y de adaptación de los motores a la mezcla de gasolina más alcohol y hasta al alcohol puro. Este, con agua, tiende a ser oxidante, pues hace que se rompa la tensión superficial del agua que penetra más profundo en los resquicios microscópicos del metal. Ahí, el alcohol actúa como un jabón y ayuda a que el agua penetre, y, como contiene oxígeno disuelto, produce la oxidación. ¿Por qué hay oxígeno disuelto? Pues en la vibración de los autos entre huecos y lluvia, este, componente del aire, es apto para ser atrapado por el agua que permanece en el combustible. Aparte, la obtención de etanol es un proceso muy ineficaz y altamente contaminante.
El caso del diésel y los combustibles de aceite de palma es distinto, pues ambos productos son insolubles en agua. Ahí sí habrá compatibilidad, pues el diésel es un hidrocarburo de petróleo y el aceite se aproxima mucho a un hidrocarburo, pero vegetal. Por otra parte, este proceso rinde más y no se mezcla con agua que luego es difícil de destilar por el alto consumo de energía.
Si usted no es cuidadoso en el manejo del gasol, pronto andará a pie. El cambio de combustible debe ser muy bien controlado.