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Casi 4 meses después, las historias de migrantes deportados siguen doliendo

Nuestras organizaciones están en contacto con estas personas y sus testimonios dan cuenta del drama que afrontan. Incluso, la convivencia forzada entre personas que hasta hace poco no se conocían genera gran estrés

Migrantes en condición de tránsito en el CATEM zona sur Corredores / Fotografía: John Durán
Hasta la fecha, quienes permanecen en el Catem no tienen posibilidad alguna de generar recursos, lo que los coloca en una situación de mayor vulnerabilidad. Foto: John Durán JOHN DURAN

En febrero de 2025, por primera vez en su historia, el gobierno de Costa Rica aceptó recibir a ciudadanos de terceros países deportados desde Estados Unidos. Sin duda alguna, esta es una mancha en su historial de derechos humanos y en la larga trayectoria de protección de las personas desplazadas forzadamente.

Ahora, más de tres meses después de la llegada de los vuelos que transportaban a más de 200 personas asiáticas y africanas (casi la mitad niños, niñas y adolescentes), hay aproximadamente 66 personas que permanecen en Costa Rica y en un limbo, atrapadas entre la cruel política de Estados Unidos y las terribles decisiones que deben tomar: volver a países donde sus vidas corren peligro, quedarse en una nación que no conocen y donde no tienen ningún tipo de arraigo, o volver a emprender la ruta hacia Estados Unidos arriesgándose a sufrir más violaciones a sus derechos.

Mientras deciden, estas personas se encuentran ubicadas en el Centro de Atención Temporal para Migrantes (Catem), en Paso Canoas. Luego de tantos meses de incertidumbre, se empiezan a observar consecuencias en su salud mental y física. Hasta la fecha, no tienen acceso a educación, el apoyo médico y psicológico es limitado y no tienen posibilidad de generar recursos, lo que los coloca en una situación de mayor vulnerabilidad.

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