
Antalya, Turquía. Esta semana, Costa Rica participa en la quinta edición del Foro de Diplomacia de Antalya, organizado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de la República de Turquía, bajo los auspicios del presidente Recep Tayyip Erdogan.
Reunidos en este foro esencial en medio de crecientes tensiones geopolíticas, desde los conflictos prolongados en Ucrania y Oriente Medio hasta el desgaste de alianzas tradicionales, Costa Rica reafirma su compromiso con la paz, el multilateralismo y una diplomacia pragmática.
En una era donde las rivalidades entre grandes potencias dominan los titulares, nuestra nación pequeña ha destacado históricamente priorizando la neutralidad, los derechos humanos y el desarrollo sostenible. Sin embargo, los desafíos actuales exigen evolución: debemos diversificar nuestras relaciones bilaterales, profundizar lazos con potencias medianas y expandir alianzas con otras regiones.
Durante décadas, la política exterior costarricense se ha inclinado fuertemente hacia nuestros aliados más cercanos en Norteamérica y Europa. Estos vínculos siguen siendo fundamentales, impulsando comercio, inversión y valores compartidos. No obstante, la dependencia excesiva de unos pocos socios nos expone a vulnerabilidades. Disrupciones en las cadenas de suministro, guerras arancelarias y prioridades cambiantes, ejemplificadas por el proteccionismo reciente de EE. UU. y el enfoque interno de Europa en la seguridad energética, resaltan los riesgos.
La diversificación no es dilución; es resiliencia. Al ampliar nuestro portafolio diplomático, salvaguardamos la estabilidad económica y amplificamos nuestra voz en el escenario mundial. Relaciones bilaterales sólidas aseguran un multilateralismo eficiente.
Las potencias medianas ofrecen un camino convincente. Naciones como Turquía, con su economía dinámica, ubicación estratégica entre Europa y Asia, y liderazgo en esfuerzos de mediación, encarnan la agilidad que buscamos. Costa Rica aplaude el rol de Turquía en las iniciativas de granos del mar Negro y sus crecientes inversiones en América Latina. Oportunidades similares abundan con socios como Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Corea del Sur y Polonia, países con influencia desproporcionada en el concierto de las naciones sin el lastre de enredos de superpotencias.
Estos lazos fuertes y confiables generan beneficios tangibles: proyectos de energías renovables respaldados por Emiratos Árabes Unidos, por ejemplo, se alinean con nuestras ambiciones de carbono neutralidad, mientras que transferencias tecnológicas coreanas fortalecen nuestra economía digital. Fortalecer estos vínculos fomenta un comercio equilibrado, intercambio tecnológico y soluciones colectivas a problemas como el clima y la migración.
Igualmente, nuestra proyección hacia regiones emergentes tiene réditos. La vitalidad juvenil de África promete mercados para nuestro café, dispositivos médicos y ecoturismo, entre muchas otras oportunidades de intercambio y transferencia de buenas prácticas. En Asia, más allá de Japón y China, miramos al polo de innovación de India y la profundidad de cadenas de suministro de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).
El Oriente Medio, pese a sus complejidades, ofrece un inmenso potencial en gestión del agua y agrotecnología, áreas en las que Costa Rica destaca. Estas alianzas contrarrestan vectores tradicionales, mitigando riesgos de shocks globales en un mundo cambiante con nuevos paradigmas y mayores desafíos para países como el nuestro.
En un mundo multipolar, la diplomacia costarricense debe ser ágil, pragmática y guiada por valores. Invitamos a potencias medianas y bloques regionales a construir, junto a países como Costa Rica, agendas sobre desarrollo sostenible, comercio, innovación y gobernanza digital, en una visión ganar-ganar con verdadero impacto en las poblaciones de nuestros países, objetivo principal de una verdadera política exterior.
Construyamos una red de intereses mutuos que resista las tormentas geopolíticas.
Costa Rica está lista. El momento de una diversificación audaz es ahora.
Arnoldo André Tinoco es ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la República de Costa Rica.