
Cabagra, territorio indígena bribri ubicado en el sur de Costa Rica, abarca 27.860 hectáreas de enorme riqueza natural. Con una población de 3.188 habitantes distribuidos en 22 comunidades (INEC, 2011), este territorio se ha convertido en ejemplo de organización y acción ambiental.
Entre 2022 y 2024, Cabagra emprendió la elaboración de su Plan Ambiental, Forestal y Territorial (PAFT), un proceso que requirió amplios diálogos entre la Asociación de Desarrollo Integral (ADI) y las organizaciones comunitarias. El objetivo: definir prioridades para el uso de fondos del financiamiento climático.
Tras más de una década de negociaciones con el gobierno sobre la participación indígena en la Estrategia Nacional REDD+ –programa internacional para reducir emisiones derivadas de la deforestación y degradación forestal–, y con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) a través del Proyecto REDD+ Pagos Basados en Resultados, el territorio logró construir y validar su PAFT. Este proceso fortaleció su gobernanza interna y demostró la capacidad de Cabagra para ejecutar acciones sostenibles.
Logros concretos
Con la validación del plan, Cabagra recibió casi ¢166 millones como reconocimiento por la protección de alrededor de 9.110 hectáreas de bosque al año entre 2018 y 2019. Este monto forma parte de un pago total de $481.000 que el territorio recibirá en cinco años, administrado por la ADI como gobierno propio y representante legal.
Los recursos se han invertido con transparencia y visión colectiva: ¢134.356.238 se destinaron a 31 proyectos productivos y sociales impulsados por 21 organizaciones. Se ejecutaron dos proyectos regionales y siete territoriales, que benefician a nueve comunidades y 2.115 personas (56% hombres y 44% mujeres). El proceso ha destacado por su participación inclusiva: mujeres, jóvenes, adultos mayores y niños han sido parte activa en las decisiones.
Principios y avances
El PAFT se desarrolló bajo el principio de consentimiento libre, previo e informado (CLPI) y siguiendo las salvaguardas de Cancún, acordadas en la COP16 de 2010 para asegurar que los proyectos REDD+ generen beneficios sociales y ambientales, respeten los derechos de los pueblos indígenas y fortalezcan la gobernanza forestal.
Cinco aspectos reflejan el impacto del PAFT Cabagra:
- Garantía de derechos humanos. El plan prioriza obras que mejoran el acceso a agua, salud, educación e infraestructura. Cuatro comunidades se beneficiaron con miniacueductos; 455 personas, con la mejora de la Casa de la Salud de San Juan, y la comunidad de Capri obtuvo, por primera vez, un camino lastrado de acceso.
- Reactivación económica. Además del cultivo tradicional de granos básicos, Cabagra ha diversificado su producción con café y chile. Más de 100 productores recibieron apoyo técnico y financiero; se construyó un recibidor de café y se adquirió una máquina piladora de arroz, lo que fortaleció la economía local.
- Cultura y ambiente. Se impartió un curso de idioma bribri a 66 participantes, lo que contribuye a preservar una lengua amenazada según la Unesco. En el ámbito ambiental, se adquirieron equipos de monitoreo (como un dron, motocicletas y binoculares) y se construye un centro de capacitación y gestión ambiental que ya ha recibido a más de 1.500 visitantes.
- Infraestructura social. Uno de los proyectos más ambiciosos es la remodelación de la cancha de fútbol de San Rafael de Cabagra, que se convertirá en el espacio deportivo más grande del cantón de Buenos Aires y un punto de encuentro comunitario para el deporte y la convivencia.
- Gobernanza fortalecida. La elaboración e implementación del PAFT ha propiciado alianzas con diversas instituciones, desde el Ministerio de Educación Pública (MEP) hasta la Municipalidad de Buenos Aires. Actualmente, se trabaja con ocho entidades públicas en la consolidación de agendas comunes que garantizan la sostenibilidad de las iniciativas a largo plazo.
Una ruta hacia el desarrollo propio
La mejora en la gobernanza territorial ha permitido avanzar en los procesos de reivindicación colectiva y fortalecer la identidad cultural. El PAFT no solo ha elevado la calidad de vida de los habitantes de Cabagra, sino que también marca una ruta clara hacia un modelo de desarrollo propio, sostenible e inclusivo, donde la conservación ambiental y el bienestar comunitario caminan de la mano.
Rafael Delgado Zuñiga es indígena de Cabagra.