
Para efectos prácticos y didácticos, es importante aclarar que, en términos generales, las aguas envasadas se clasifican en:
a) Aguas minerales naturales: aquellas microbiológicamente sanas, que tienen su origen en un extracto o yacimiento subterráneo (manantiales o pozos). Para conservar su alto contenido de minerales, debe protegerse el acuífero contra la contaminación orgánica e inorgánica.
b) Aguas naturales de manantial: las aguas de origen subterráneo que emergen espontáneamente en la superficie de la tierra o se captan con las características de pureza que permitan su consumo, antes de la aplicación de los tratamientos físicos mínimos para separar los elementos naturales inestables.
c) Aguas preparadas: aquellas sometidas a los físicos y químicos necesarios para que su consumo resulte inocuo para la salud. Estas pueden tener olores o sabores diferentes.
d) Aguas de consumo público: las envasadas para distribución domiciliaria con el objetivo de llenar ausencias o insuficiencias accidentales de las aguas para consumo humano.
El agua envasada alcalina que se vende en el mercado nacional e internacional puede tener minerales añadidos, como calcio y magnesio. Estos minerales ayudan a que el agua alcance un pH alcalino.
El pH mide el grado de acidez o alcalinidad de las sustancias. La escala va de 0 a 14. Un pH superior a 7 es alcalino, mientras que un pH de 7 es neutro, y uno inferior a 7 es ácido.
Las aguas de las diferentes fuentes para potabilización pueden ser naturalmente ácidas, neutras o alcalinas. El actual Reglamento para la Calidad del Agua Potable en Costa Rica establece un Valor Máximo Permisible (VMP) de pH 8 y un valor de alerta (VA) de pH 6. Por ejemplo, muchas de las fuentes de agua para potabilización de origen subterráneo en las zonas costeras son alcalinas debido a su contenido de sales de calcio y magnesio, con pH mayor a 7.
A partir de esta introducción contextual, quiero referirme al mercadeo que se hace, en medios escritos y televisivos, del agua envasada alcalina, tanto natural como preparada. Muchos de los anuncios se apoyan en “líderes deportistas” y se dice que esta agua optimizada hidrata, desintoxica y ayuda a la nutrición.
Se recomienda ingerir dos litros para empezar a notar sus efectos positivos en el bienestar integral. Textualmente, indica la propaganda: “el equilibrio del pH es esencial para mantener una buena salud. Sin embargo, factores como la alimentación, el estrés y estilo de vida pueden generar altos niveles de acidez en el organismo”. Aquí es donde el agua en cuestión, con su pH alcalino de 8,5 a 9,1 se convierte en “aliada para restaurar ese equilibrio vital”. Aunado a esto, el mensaje cita otros de sus supuestos beneficios como que “mejora la digestión, aumenta los niveles de energía y reduce la acidez estomacal. Además, ayuda a combatir los radicales libres, lo que favorece un envejecimiento saludable”.
No es la pretensión del suscrito contradecir dichos atributos sin los datos científicos respectivos; no obstante, no comparto la estrategia de desacreditar el suministro amplio de agua potable por cañería en Costa Rica, debido a que este preciado líquido puede considerarse como una “vacuna social”. Junto con el saneamiento y la higiene, ha reducido la incidencia de enfermedades infecciosas, protegiendo a la población de manera similar a como lo hacen las vacunas.
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Darner Adrián Mora Alvarado es salubrista público.