El 26 de agosto de 1940, hace 86 años, Costa Rica tomó una decisión que habría de transformar profundamente su historia: apostar por el conocimiento, la educación y la cultura mediante la creación de la Universidad de Costa Rica (UCR).
Al conmemorar este aniversario, resulta legítimo mirar con orgullo el camino recorrido. Pero las instituciones públicas no pueden vivir de su historia. Deben demostrar, cada día, su pertinencia frente a las necesidades de la sociedad que las sostiene.
Por ello, quisiera plantear una pregunta sencilla: ¿qué recibe Costa Rica de su Universidad?
Recibe, en primer lugar, oportunidades.
En febrero anterior, entregamos su título a la persona graduada número 150.000 en la historia institucional. En la actualidad, más de 44.000 personas estudian en la UCR. Ocho de cada diez estudiantes de nuevo ingreso provienen de colegios públicos, subvencionados o de educación abierta, y el 51% de las personas admitidas procede de centros educativos ubicados fuera de la Gran Área Metropolitana (GAM).
Este año ofrecimos, además, la mayor cantidad de cupos de nuevo ingreso de nuestra historia: 10.492. Sin embargo, casi 49.000 personas iniciaron el proceso de admisión.
Esta diferencia debería interpelarnos como sociedad. Cuando miles de jóvenes aspiran a ingresar a la educación superior pública y nuestra capacidad resulta insuficiente para recibirlos, la respuesta responsable no es debilitarla, sino fortalecerla para ampliar las oportunidades.
Pero abrir las puertas no basta. Debemos procurar que quienes ingresan puedan permanecer y graduarse.
Actualmente, el 53,5% de nuestra población estudiantil recibe beca socioeconómica. En algunas sedes regionales, esa proporción supera el 80% y alcanza el 93% en la Sede del Sur. Entre 2016 y 2025, mientras el FEES asignado a la Universidad creció aproximadamente un 21%, los recursos destinados a becas y exoneraciones aumentaron cerca de un 70%.
Costa Rica recibe también profesionales y capacidades indispensables para su desarrollo. Más de 21.000 estudiantes cursan carreras vinculadas con ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. En salud, 947 médicos residentes se forman actualmente mediante una red de 37 centros hospitalarios. El 78% de los médicos especialistas con colegiatura en el país se formó en la Universidad de Costa Rica.
Recibe, asimismo, conocimiento.
Durante 2025, mantuvimos más de 1.800 proyectos de investigación activos y más de 2.000 personas investigadoras. Investigamos en salud, agricultura, ambiente, biodiversidad, sismología, vulcanología, ingeniería, ciencias sociales, artes, inteligencia artificial, energía y muchos otros campos.
Sin embargo, la verdadera medida de nuestra investigación no reside únicamente en su volumen, sino en su pertinencia y en la capacidad del conocimiento generado para responder a los desafíos del país.
Investigamos para comprender nuestra realidad y transformarla. Para generar variedades agrícolas, desarrollar tecnologías, aportar a las políticas públicas, proteger nuestros recursos naturales, prevenir riesgos y encontrar respuestas a los problemas que enfrenta nuestra sociedad.
Y Costa Rica recibe también presencia y compromiso. Durante 2025, 9.298 estudiantes participaron en proyectos de Trabajo Comunal Universitario y aportaron más de un millón de horas de trabajo a la sociedad.
Por eso, la Universidad no termina en los límites de sus campus. Está donde el país la necesita: en los hospitales, en las comunidades, junto a productores, monitoreando nuestros volcanes, investigando enfermedades, protegiendo el patrimonio y llevando educación superior a las regiones.
Durante 86 años, Costa Rica ha construido en su universidad una formidable capacidad pública de conocimiento. No pertenece a una administración, a una generación ni exclusivamente a quienes estudiamos o trabajamos en ella. Pertenece al país.
Celebrar este aniversario significa, entonces, agradecer a quienes hicieron posible esta historia, pero también renovar una responsabilidad con quienes todavía no han llegado a nuestras aulas.
Porque fortalecer la Universidad de Costa Rica no significa defender una institución por sí misma. Significa fortalecer la capacidad del país para educar, investigar, innovar, cuidar la salud, generar movilidad social y llevar oportunidades a todos sus territorios.
Ochenta y seis años después, nuestra mayor responsabilidad sigue siendo la misma: poner el conocimiento al servicio de Costa Rica y de su gente.
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Carlos Araya Leandro es rector de la Universidad de Costa Rica (UCR).