La formación de recursos humanos en salud es fundamental para el desarrollo. Así, es de interés analizar la formación médica, que tiene parte dentro del Sistema Nacional de Salud, en los hospitales nacionales, donde el estudiante adquiere conocimientos y destrezas.
Diversas situaciones inciden directamente en el servicio que brinda la Caja Costarricense del Seguro Social, por la proliferación de escuelas de medicina que no tienen hospital propio y que, amparadas al derecho constitucional, se insertan en los hospitales estatales. Dos consecuencias de esto, requieren análisis cuidadoso.
Múltiples nombramientos. La necesidad de docentes para los diversos grupos estudiantiles durante las prácticas clínicas, ha provocado la contratación de médicos que trabajan con la CCSS y con diversas universidades por fracciones de tiempo, por lo que tienen hasta tres nombramientos simultáneos para desempeñarse en la CCSS y como profesores, con traslape de jornadas. Estos "biombos académicos" afectan severamente el servicio médico y la formación estudiantil. Desafortunadamente, la solución no está en las universidades, sino en la normativa que deben establecer la CCSS y los hospitales para impedir a los médicos traslapar jornadas. La docencia demanda tiempo y responsabilidad, es inconveniente que el médico -acompañado de un tumulto de estudiantes de varias universidades - discuta frente a una cama la situación del paciente que yace en ella.
Cosificación del paciente. El "cupo clínico" -los campos que la CCSS alquila para docencia intrahospitalaria- involucra un paciente para el aprendizaje. En el cálculo de costos que genera un estudiante por el uso de guantes, jeringas, ropa de cirugía y otros aspectos materiales, la CCSS no ha tomado en cuenta que, al alquilar un cupo clínico, está rentando un paciente para que sirva como recurso didáctico y relate la historia de su enfermedad a un número elevado de estudiantes, los cuales -al realizar el aprendizaje de destrezas clínicas- lo someten a una serie de maniobras exploratorias. Así, un paciente podría ser bañado hasta siete veces en un día por los diferentes grupos de las siete escuelas de enfermería que deben aprender a hacer "un baño de cama"; o bien, le podrían hacer unos 40 tactos vaginales o rectales, si cuatro o cinco estudiantes de cada una de las 10 escuelas de medicina son instruidos para la adquisición de dicha destreza.
¿Material didáctico? Claro que el paciente tiene el derecho a negarse a ser utilizado como "recurso didáctico"; pero, la pregunta de fondo es si la CCSS tiene la potestad para establecer esta relación economicista con entes externos, aduciendo que existe el derecho a la enseñanza y que por lo tanto, todo estudiante de medicina debe aprender en sus hospitales. ¿Se ha preguntado a los asegurados que cotizan para la CCSS, si están de acuerdo en ser cosificados como material didáctico?
Las primeras escuelas de medicina iniciaron su actividad docente en el hospital San Juan de Dios, y enriquecieron la práctica hospitalaria en beneficio del paciente. Pero ahora, ante la gran cantidad de escuelas que quieren compartir los mismos hospitales y profesores, se ha pasado de una relación simbiótica a una "economicista", en donde conviene recibir mayor número de estudiantes de distintas universidades, para obtener mayores ingresos por alquiler de los cupos clínicos -que incluyen un enfermo- y por dobles o triples nombramientos a los "docentes".
Es necesario eliminar el "biombo académico" y retomar los valores éticos y morales para formar médicos y desarrollar el sector salud sin cosificar a los pacientes.
(*) Directora Escuela de Medicina de la UCR.