Opinión

Fanfarria para un hombre común

Nada es tan valioso como la decencia del hombre común

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En el prefacio de Cartas de un demonio a su sobrino , C. S. Lewis escribe que los hombres malos son seres puramente prácticos. Su modelo del mal absoluto es el burócrata corrupto. Contrario a Goethe y Milton, Lewis no presenta al demonio como una figura trágica y romántica, sino como un ser pequeño y repulsivo. Su motivación era encomiable: deseaba atacar la seducción del mal y la ilusión de que el pecado puede ser liberador. Pero creo que su juicio sobre el mal es erróneo. Es cierto que para prosperar el mal requiere burócratas dispuestos a vender sus conciencias, pero la fuente del mal es otra. Los hombres puramente prácticos, lejos de ser los más susceptibles al mal, son los más cercanos al bien absoluto. Nada es tan valioso como la decencia del hombre común.








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