Cuando pienso comprar un vehículo usado, lo primero que observo es que debe tener, al menos, la RTV aprobada. Cuando planeo comprar un lote, pienso que debe ser apto para la construcción de una vivienda. Hoy proliferan las solicitudes de personas que desean comprar un lote o construir una vivienda y a quienes el Departamento de Crédito y Cobro de la CCSS les exige la realización de un estudio de suelos para la aprobación del crédito. ¿No creen que el dueño de la propiedad sea el que debe asegurarme que es apta, así como cuando compro un carro con RTV aprobada?
Las personas que solicitan estudios de suelos no saben qué tipo de estudio exigir a las compañías; creo que los funcionarios de la CCSS tampoco. Todo lo anterior se presta para quienes buscan la aprobación de un crédito, busquen también el estudio de suelos más barato, y el estudio de suelos barato, por lo general, es técnicamente un engaño. Los que hacen estudios de suelos siguen, más o menos, el siguiente procedimiento: Envían una cuadrilla al sitio para realizar una perforación y recolectar muestras de suelos; en el laboratorio un asistente clasifica los tipos de suelos, y luego un profesional rellena un machote, el cual es firmado por el jefe o dueño de la empresa. Así, al final, resulta que la capacidad de soporte de una barra arenosa en Quepos y la de un suelo volcánico en Heredia son idénticas, y que casi todas –por no decir todas– las conclusiones de los estudios curiosamente coinciden. Pero ¿qué tipo de estudio de suelos requiere la CCSS para otorgar un crédito para la compra de un lote de 150 m², por ejemplo, en Higuito de Desamparados? Si alguien tiene la respuesta, me la hace llegar: me interesa también saber cuánto me cuesta.
Requisitos mínimos. Para que el público, en general, y sobre todo los personeros de la CCSS tengan una idea, a continuación describo qué debe incluir, como mínimo, un estudio de suelos:
La evaluación del marco geológico regional.
La historia del sitio mediante análisis de fotografías aéreas de fechas diferentes, en un área mínima de 1 km².
La selección del número, profundidad y ubicación de los puntos de exploración (sondeos, trincheras, perforaciones, calicatas).
La determinación de la presencia o no de aguas subterráneas.
El cálculo de la capacidad de carga admisible del terreno.
El estudio de las posibilidades de asentamientos del terreno.
La evaluación de la estabilidad integral del área, incluyendo las nuevas cargas de obras civiles y tomando en cuenta las modificaciones proyectadas del terreno original.
El diseño de las obras de contención, en caso de requerirse.
Las recomendaciones constructivas para el apoyo de pisos y obras exteriores.
La realización de pruebas de infiltración y el diseño de zanjas de drenaje, en caso de utilizar tanques sépticos.
Las personas que tengan estudios de suelos en sus manos, deben revisarlos cuidadosamente, a ver si les han cumplido con lo mínimo. Claro, esto es lo mínimo para mí, y se trata de una opinión muy personal.