Opinión

Escobar y la antipolítica

Algunos en la izquierda siguen aferrados a sus viejos malos hábitos

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El artículo de Francisco Escobar, "¿Quiénes son los culpables?", me dejó helado. Como del cuerno de la abundancia brotaron de su pluma las acusaciones sobre el estado de la democracia costarricense y no quedó títere con cabeza: diputados, expresidentes, partidos, economistas de Incae, transnacionales, altos ejecutivos, jueces, empresarios, todos desfilaron ante la implacable guadaña del autor, incapaz, en su curioso delirio insurreccional, de percibir matiz alguno. Para el Dr. Escobar, el pueblo no puede ya expresar su voluntad a través de las urnas y ha sido obligado a "avanzar con angustia hacia los horrores de la guerra civil". Lo que me aterra de todo esto no es la situación que presuntamente se describe, sino el tono maniqueo de la descripción, y la realización de que, tras toda el agua corrida bajo el puente, algunos en la izquierda siguen aferrados a sus viejos malos hábitos.








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