
En un libro de texto que usé hace mucho, encontré el recorte de una noticia de Associated Press que dio vuelta al mundo. Se publicó en elSan Francisco Chronicle el miércoles 17 de febrero de 1971. En parte dice: “El presidente de Costa Rica, José Figueres, dio una bofetada al pasado lunes a un estudiante que le gritó irrespetuosamente. El incidente ocurrió cuando Figueres salía de una actividad en la Universidad de Costa Rica... Figueres, de 64 años, señaló: ‘ciertamente yo me encolericé y, como buen padre de familia, le di una bofetada, porque considero que entre mis deberes está el de educar’”.
Eran otros tiempos. Hoy los estudiantes de las universidades estatales, con apoyo de profesores y hasta rectores, cierran calles, queman llantas, irrespetan a los ciudadanos que pagan impuestos para que tengan educación gratuita, les impiden ejercer el derecho de libre tránsito que la Constitución tutela... y no hay quien los eduque. En estos días, esos autodenominados representantes del pueblo montarán un desorden organizado contra sus representados y contra sus representantes en la Asamblea Legislativa y en el Poder Ejecutivo. ¿Habrá otro don Pepe?