Hace unos meses, haciendo fila, como el redil servil, para esa tontera consumista de puntos en Más x Menos, tuve una hora para pensar en el cambio de paradigma que nos atrapó: hace 100 años, el pueblo entero, literalmente, construyó templos en todo el Valle Central. El gamonal ofrecía el terreno, el otro las vigas, aquel otra cosa. Los que menos (?) aportaban esfuerzo participaban en actividades.
Pero pasó un siglo y desde fines de octubre ya estamos de nuevo en la "bendita" época navideña: así nos lo urge el comercio. Por ese motivo, no resisto la tentación de participar a mis queridos lectores la alegría que me dio leer la última revista que la línea aérea me ofrece: por fin, por la modesta suma de $449,95, puedo comprar un árbol de Navidad en aluminio y por 59,95 verdes más, le pondré un juego de luces.
Hasta mi perro salta de alegría porque le compraré una escalerilla de tres gradas, en lindo peluche, por solo $79,95. Es tan útil e imprescindible adquirir por $34,95 un "organizador de controles remotos". ¡haberlo pensado antes! Lástima, en mi gaveta en el baño ya no cabe esta valiosa rasuradora para los pelitos de la nariz (solo $59,95). Claro, voy a tener que cargar un poco más la tarjeta de crédito (¡vale que recién, sin pedirlo yo, me aumentaron el límite!). Es que, aprovechando el aguinaldito que ya viene, necesito ese "calzado deportivo inteligente", con sensor y chip de datos, todo incluido. Son "las primeras zapatillas que se adaptan al suelo que uno pisa". ¡Genial, con las maltrechas veredas que me tocan en San Pedro!
No saben vivir. Pero, claro, siempre queda gente que no sabe vivir como el dios Comercio manda. Uno de esos debe ser un tocayo mío, de apellido Petits Pois (o algo así) que acaba de sacar dos libros en torno a búsqueda espiritual. Dígame, eso ¿con qué se come? No me sustenta para el almuerzo. Un tomito de este caballero se llama Las bellas armas poéticas (Editorial Promesa), donde al capítulo "la poesía en tiempos del cólera" le pone un epígrafe de otro gringo frustrado según el cual there is more to life than making money and shopping in megamalls. ¡Qué barbaridad! Cuando son tan lindos esos mall -es y los mall -eantes porque donde surge uno de esos se ve progreso, ¿no es cierto? El segundo libraco de este mismo pájaro raro se llama ¿Otra navidad? (Editorial Costa Rica): vale que figuran dos docenas de caricaturas del finado Hugo Díaz, porque lo que son el medio centenar de artículos que contiene el volumen, se nota lo inadaptado de ese señor: ¡tan linda resulta la época de Navidad como nos la ofrecen, en cómodas cuotas (hasta para los zapatos, ahora)!
Con tal de estar completamente in , ahora en Navidad, voy a cambiar "los mejores asientos de la casa", como señala la citada revista: para la tapa del inodoro, fijate vos, puedo escoger entre un decorado "Egyptian culture" o "Shopping girl" . ¡Qué lindura! Desde ya, feliz "navidad" a todos.