Para muchas personas razón y lógica son lo mismo: algunas, con su lógica, creen siempre tener razón; y otras, en su razón, siempre ven lógica.
Ambas están equivocadas, razón y lógica son muy diferentes, aunque pueden coincidir en algunas situaciones: lógica es apelación a un espacio, que puede ser natural, social o deductivo; en cambio, razón es apelación a la inteligencia, los sentimientos y los valores de quien construye espacios, es decir, el ser humano.
Lógica es compromiso de la mente humana con su exterior y disciplina en su interior. Razón es generación de esta disciplina y creación de ese compromiso, en la vida humana colectiva e individual. Razón es fuente a fines, mientras lógica es fuente de medios. Si bien razón sin lógica es insostenible, lógica sin razón es inhumana.
Toma de decisiones. Desde esa perspectiva, pienso que conviene disponer de lógica para tomar decisiones y actuar en la vida. Pero, en circunstancias y momentos de duda, creo que se debe optar por la razón. Voy a dar tres ejemplos:
El padre de familia --de vacaciones en una playa-- ve cómo la resaca de una enorme ola arrastra a sus dos hijos mar adentro. ¿Debe lanzarse a rescatarlos o encomendarlos a Dios? Decidir con base en la lógica requeriría valorar la profundidad del mar, la distancia, los tamaños de los muchachos en relación con su propio tamaño y capacidad de natación. Por otro lado, la decisión basada en la razón invoca sentimientos y responsabilidades paternales. Lo primero es dudoso, la segunda es clara. Hace alrededor de veinte años, ante esas circunstancias, seguí la razón. Pudo haber sido una tragedia, pero no hubiera podido vivir con mi propia conciencia de haber actuado en otra manera.
La comisión que administra un programa de posgrado de la Universidad de Costa Rica incurrió en ciertos errores durante el proceso de selección de estudiantes. La disponibilidad de recursos y la alta calidad deseada para el programa imponen la lógica de escoger cierto número de aspirantes: es necesario razonar la línea de separación entre "admitirlos" y "no admitirlos" en algún punto o nivel. Entonces, surgen dos casos de exclusión en el margen, donde precisamente salen a relucir las insuficiencias y dudas del proceso; lo cual desencadena una delicada discusión, como miembro de la comisión, sostuve que se debía revisar el proceso o hacer excepciones, por razón de justicia o reconocimiento de falla. Mis compañeros decidieron seguir la lógica del proceso, para no entrabar el desenvolvimiento del programa o afectar su imagen
Se observa que un amigo muestra cierta afición y algún descontrol respecto al licor. Cuanto más toma, más confianzudo y atenido se vuelve: lo cual no deja de preocupar a su esposa, en las fiestas, por los riesgos de manejar hasta casa después. La lógica de nuestros tiempos superficiales indica que no conviene meterse en las vidas de los amigos; lo importante es que nos entretengan; que nos alaben; lo que les ocurre en la carretera es asunto de ellos. Pero la razón dice otras cosas: el exceso de alcohol es dañino para la salud; también es la principal causa de accidentes. ¿Cuál es preferible, la euforia pasajera y el ingenio artificial del amigo o su presencia sana y circunspecta? Al desafiar la lógica y expresar razones en favor de la segunda opción (es decir, en contra de las primera), descubrí, con tristeza, que había una tercera: el distanciamiento.
Implicaciones y efectos. ¡Ojalá razón y lógica fueran idénticas! La vida sería menos compleja y las relaciones humanas serían más fáciles. Pero obviamente no es así. Casi siempre nos vemos obligados a escoger entre ellas, con implicaciones y efectos importantes -inclusive, a veces, dramáticos, peligrosos o dolorosos- para la vida en familia, entre amigos y en instituciones.
Me atreví, estimado lector y estimada lectora, a confesarles mi estrategia y algunas experiencias personales al respecto, para que ustedes, en la intimidad de sus conciencias, mediten y decidan las suyas.