La cura...
El debilitamiento del carácter de nuestros dirigentes, el miedo a tomar decisiones, el palanganismo o, repitiendo la expresión del presidente del Banco Central, Eduardo Lizano, el nadadito de perro solo tienen una cura: la invención inmediata de una viagra moral.
El problema del tico no es, según las investigaciones y las confesiones personales, la falta de erección física, sino la falta de erección de la voluntad. En la clase política esta languidez nos ha causado estragos.
¿Por qué tenemos que estar sumergidos en la crisis para actuar? ¿Por qué, conocido el diagnóstico de nuestros males, no ejecutamos? Aún más, ¿por qué sabiendo cuáles son las soluciones, no reaccionamos? ¿Por qué no podemos tirar a marco? ¿Cuáles son las causas de esta blandura, de este decaimiento, de esta flojera? ¿La envidia, los celos, la pereza, el miedo, la mezquindad? Lo cierto es que pasa el tiempo, los problemas nos agobian y, en un mundo asediado por la competencia, no salimos del menesteroso nadadito de perro...
La Asamblea Legislativa ha sido, desde el 1º de mayo pasado, un pintoresco torneo de pequeñeces; el Gobierno ha apostado a la concertación, pero, si se descuida, y no asume un liderazgo claro y vigoroso, puede perder su hora y hasta el reloj; los dirigentes sindicales están más apegados a sus privilegios que una ostra a la concha; los llamados intelectuales y profesionales de Costa Rica no iluminan ni remueven, el sector empresarial defiende sus intereses y la clase política está afilando, desde ahora, la hachita de las próximas elecciones... Son muy pocos los que han decidido salir de la rutina.
Dosis diarias de viagra moral, sobre todo en la mañana, para que se levante la voluntad de nuestros dirigentes, cedan los celos, se aplaque la mezquindad y para que, en vez del nadadito de perro, nademos como las hermanas Poll, bajo la batuta de Francisco Rivas, y veamos las estrellas, más allá de Paso Canoas y de Peñas Blancas, con la inspiración de Franklin Chang.
Costa Rica es un país bloqueado y embargado por sus dirigentes. Por personas que se afanaron en conquistar el poder, pero sin la responsabilidad histórica del poder.
Viagra moral. Esta es la cura. Pero, ¿quién la produce sino el mismo hombre que languidece? La fórmula es vieja: la inteligencia sin la voluntad se petrifica; la voluntad sin la inteligencia se descamina. En la hora actual de nuestra historia, es irresponsable esperar que se aclaren los nublados del día. Hay que rasgar los nublados y alumbrar el día...