¿La política aleja de la lógica? ¿No debería, más bien, hermanar? El artículo de Otto Guevara, presidente del M. Libertario, “Desesperación de La Nación”, publicado ayer en Foro, indica lo primero.
Primero, el título: ¿por qué se va a “desesperar” ningún periódico por el M. Libertario? Angustiarían sus andanzas, no su existencia. Según el autor, La Nación quiere debilitar al ML por oponerse este al plan fiscal. Entonces, a contrario sensu, cuando lo apoyó en algunos proyectos positivos para el país, ¿estaba La Nación fortaleciendo al ML? Y cuando difiere del gobierno, ¿busca su caída? ¿Dónde queda el concepto de libertad de opinión en el Libertario?
Según don Otto, “el 45 por ciento de los encuestados en la encuesta de Unimer de enero pasado apoya a los libertarios en su lucha contra los impuestos”. De toda lógica. ¿Qué pueblo en la historia de la humanidad respalda los impuestos? La mayor parte de los diputados, en cambio, los apoyaron. Las poses populistas son, a cortísimo plazo, las más rentables. En otra parte, dice don Otto que “para algunos será muy difícil entender que hay personas que emprendemos luchas guiados por principios morales, como la renuncia que hicimos a los casi ¢300 millones... por la inmoral deuda política”.
En primer lugar, el pago de la deuda política es un deber estatal y un derecho, consagrado en la Constitución Política, precisamente para impulsar el pluralismo y evitar, en lo posible, la compra de los partidos por los magnates del dinero o de la mafia. ¿Es inmoral la Constitución? Presente una acción de inconstitucionalidad. En segundo lugar, según don Otto, los demás partidos políticos serían inmorales y ellos, los buenos. Si don Otto y el ML renunciaron a la contribución estatal fue, primeramente, por filantropía patriótica, y, luego, por la sencilla razón de que tenían a mano otros contribuyentes generosos que llenaron el vacío. En vez de la deuda política, prefirieron la ayuda casera... Cada uno tiene sus gustos y sus proveedores.
Dos altos funcionarios de linaje moral e intelectual del actual gobierno fueron fiscales de La Nación S.A. De aquí extrae don Otto perversas conclusiones, sin tener en cuenta lo esencial: pasaron de una empresa próspera y honorable a servir al pueblo en el Estado. Otros, en cambio, se han servido de un puesto en el Estado o en la política para defender a sus amigos y patrocinadores al punto de que no se sabe dónde comienza uno y dónde termina el otro.
Y lo aterrador: denuncia don Otto que La Nación se ha defendido “contra el cobro de impuestos”. ¿Cuál es el delito? ¿No es un derecho? Y si, como él dice, los impuestos equivalen a “saquear a los costarricenses”, razón de más para defenderse. Y coincido con don Otto: cuando los ideales se apagan, las empresas y los partidos se extravían. La Nación, por ello, no anda con malas juntas.