Puntadas ticas..."Recope abarrotada: 189 nicaragüenses hacen (en Nicaragua) el trabajo de 1.700 ticos" (periódico Al Día , de ayer). Sin comentario. Y ¿no será así en todo lo demás?
El carnaval de la Universidad de Costa Rica, en la Semana Universitaria, terminó en un escándalo. La culpa no es, por cierto, de la UCR. ¿Quién puede controlar a un país en el que todo, desde el anuncio de la concepción en el vientre materno hasta el entierro, el novenario y el primer aniversario, se celebra con licor? ¿Qué es lo único que han hecho las municipalidades, con algunas excepciones, en los últimos 30 años? Distribuir o regalar patentes de licores a diestro y siniestro. Estas forman parte de la deuda política y del patrimonio futuro de no pocos regidores.
Una dirigente estudiantil, de fácil palabra y claridad de ideas, decía, ayer, en Radio Reloj, que una persona posee el 60 por ciento de las patentes de la tristemente famosa Calle de la Amargura , en las inmediaciones de la UCR. Por ello, en ningún país del mundo es más fácil "tirarse un trago" que en Costa Rica. Los bares, cantinas y licoreras llenan todo el territorio nacional. Unas 1.000 cantinas por biblioteca. ¡Ah y, por supuesto, cualquier cantina tiene muchas más botellas que libros las bibliotecas!
Y si la selección de futbol de Costa Rica empata o, peor (mejor) aún, le gana a EE. UU., en Kansas, esta noche, sálvese quien pueda. La borrachera y los accidentes de tránsito encontrarán eco en los infiernos.
Nos informaba ayer La Nación de que don Pepe se quedó solo en la plaza de la Democracia. Unos vándalos separaron de su base los dos grandes niños de bronce, uno con libros y otro con un violín y, ante la posibilidad de que corrieran igual suerte que el mazo, robado hace un tiempo, las esculturas se guardaron en unas gavetas del Museo Nacional... Este es un país tan culto y previsor que engaveta sus obras de arte para que no se las roben, y en el que, además, no hay entidad pública que vele por los monumentos... (No olvidemos que, en un diminuto espacio en el parque Morazán, en San José, hubo una vez un parque que nosotros los ticos llamábamos japonés. En él se pavoneaba un cisne. Un día un compatriota se robó el cisne y, en la noche, con su familia, se lo comió). Cuentan también que, varias veces, se han robado la espada de Morazán. Dicen que un coleccionista. Así los llaman...
Por estas y otras razones, los heredianos estamos temblando desde el sábado pasado. Ese día, en La Nación , se anunció que, cerca de la Universidad Nacional, se construirá el "Heredia Center Mall", de igual tamaño que el Mall San Pedro, el edificio más espantoso del mundo... La coqueta Heredia de Rubén Darío pasará así a la historia de la arquitectura mundial... Y ¿quién podrá defendernos? Nadie, pues el municipio herediano ha tenido, en tres años, cinco alcaldes, señal inequívoca de que el problema no son precisamente los alcaldes...
Pero levantemos el espíritu: vienen la sesión legislativa del 1º de mayo y las convenciones de los partidos mayoritarios...Siempre hay un mañana.