De política y otras yerbas...
Las interminables negociaciones sobre la modernización y transformación del ICE ya cansan. El diálogo es inevitable y provechoso. Está en la médula del sistema democrático y, aún más, en nuestra condición humana. El progreso es una obra colectiva y ningún ser humano, partido político o conjunto de científicos puede, por sí solo, resolver los problemas de una nación, ni siquiera los propios.
Sin embargo, todo esfuerzo de concertación debe tener un límite. De lo contrario, el método o el procedimiento terminan convirtiéndose en un fin en sí mismo, como cuando las fracciones legislativas pasan todo el tiempo discutiendo sobre la agenda o como algunos boxeadores que se pasan la mitad del combate en puros amagos o aquella pareja de muditos, según el cuento, que pasaron toda la luna de miel entre señas y señas... pero nada. En fin, pasa el tiempo y nada. La tecnología avanza frenéticamente, otros países corren como liebres y nosotros como tortugas, el ICE se envejece y deteriora, los problemas del país se acumulan... y los ticos seguimos hablando. Contactos misteriosos o públicos, furtivas llamadas por teléfono, encuentros diurnos y nocturnos, acercamientos sutiles, mensajes cifrados y vaporosos, mensajeros sudorosos, encerronas misteriosas, gozosas conferencias de prensa, amenazas olímpicas, fotos y más fotos... Estamos hartos.
Empresas de alto vuelo científico y tecnológico del mundo pretenden administrar el primer hospital de Costa Rica especializado en cáncer. Que no ocurra lo del gestor interesado para la administración del aeropuerto internacional Juan Santamaría. Después que diversas comisiones técnicas de lo más selecto del mundo revisaron las propuestas de empresas de fama internacional y escogieron la mejor, resulta que el diputado Otto Guevara nos anunció -hace un mes- que en dos meses presentaría un proyecto mucho mejor que el de esas firmas. Sugerimos que, en punto a construcción y administración del hospital del cáncer, sean el diputado Guevara y su grupo libertario los encargados de tan alta misión. "Compre y use lo que Costa Rica produce". Ah, y si lamentablemente se nos va el Pacho Maturana, ¿quién podrá sustituirlo sino él?
Eduardo Montealegre, canciller del Gobierno de Nicaragua, vino a Costa Rica a burlarse de los costarricenses y de la prensa. ¿Quién es serio en el gobierno de Alemán?
Las cuatro aves enjauladas en el club Green Door, proxenetas de oficio, emprendieron el vuelo pocos minutos antes de que la policía allanara este lugar. Este fiasco sugiere la existencia de vínculos entre la delincuencia y otros sujetos externos, y revela el tradicional candor de nuestros policías. Lo importante en estos casos no es la fotografía sino la realización del objetivo. El secreto del éxito es el secreto de la acción, más en un pueblo de "binos", donde, como a semejanza de la Tía Zelmira, todos oyen, todos cuentan y todos miran...