Opinión

En memoria de Marín Cañas

Un hombre bueno, una gloria nacional


      
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Este año, que casi fallece, nos trajo, entre tantas cosas, algunas agradables, como algunos conciertos, exposiciones, el encuentro en el escenario de los hermanos Catania y varias otras muy negativas, como la escalada de la corrupción que, como una piedra enorme nos aplasta hasta casi no dejarnos respirar. Nos trajo también la celebración del centenario del nacimiento de uno de los mejores escritores costarricenses: José Marín Cañas.

Con motivo de este centenario hubo algunas actividades culturales, demasiado pocas en mi opinión. Luis Fernando Gómez, con la sapiencia y profundos conocimientos a los que nos tiene acostumbrados, dirigió una de sus obras, Como tú, que fue un éxito cultural y de público, pero que se presentó durante poco tiempo. Beto Cañas, con conocimiento de causa y en forma amena, escribió varios artículos sobre su vida y su obra.

Yo lo conocí muy bien y tengo mucho que agradecerle. He leído algunas semblanzas de él que lo presentan como una persona hosca y lejana, poco humano, pero yo lo recuerdo como alguien que estaba siempre dispuesto a ayudar, a aconsejar y, en lo posible, a cambiar las tristezas de la vida en alegrías.

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