Como si de un niño descarriado se tratara, el abogado de Michael Jackson ha anunciado que su cliente ya no compartirá la cama con menores. Un extraño regaño, si se tiene en cuenta que el exastro del pop ya está más cerca de los 50 que de una juventud que nunca pareció vivir.
Con motivo del sonado juicio y posterior veredicto que mantuvo a los estadounidenses al borde de un ataque de nervios, hemos vuelto a ver fotos del talentoso cantante desde su inicio con los Jackson hasta hoy. La metamorfosis ha sido dramática y sorprendente: las imágenes de un atractivo adolescente negro con nariz ancha y peinado afro cuyas facciones se fueron afilando con el tiempo y el bisturí de cirujanos desalmados. El Michael Jackson que salió exonerado de toda culpa ahora es un tipo demacrado e indefinido: ni blanco ni negro. Ni hombre ni mujer. Simplemente una criatura andrógina y perdida en los vericuetos de una historia personal que casi lo lleva al abismo.
Turbio álter ego. Michael Jackson ha vuelto a su rancho de Neverland, que es el País de Nunca Jamás convertido en pesadilla. Cuando E. M. Barry elaboró las aventuras de Peter Pan, que no es nada más que el hombre que se resiste a crecer, no pudo imaginar un álter ego más turbio de su inmortal personaje que el enigmático intérprete de canciones que fueron verdaderos hits en los años 80. El inmenso jardín que rodea la mansión de Jackson es un parque temático cuyo verdadero Leitmotiv asustaría al niño más desbocado. Enajenado y fuera de este mundo, el muchacho que nunca maduró corrompió el espíritu de su Brigadoon particular cuando sus hormonas despertaron en un cuerpo que se hizo adulto y cuyo reflejo en el espejo comenzó a parecerse de manera ominosa a Diana Ross.
El rey del moonwalk se ha encerrado en su inmenso tiovivo y ya no tiene con quién jugar al escondite inglés. Pero en verdad no está solo, porque al otro lado del mundo -concretamente en Europa- Jackson tiene un alma gemela: Frederic Bourdin, un francés de 31 años que desde hace 14 se hace pasar por un niño. El propio Bourdin ha confesado a un diario: "mi vida consiste en ser Peter Pan". A este curioso impostor lo que le gusta es hacerse pasar por huérfano y sentirse "como un niño entre otros niños".
Huérfano por elección. Según ha publicado Le Figaro, Bourdin tenía la habilidad de disfrazarse y lucir como un adolescente imberbe. Hijo de madre soltera, el solitario individuo desfiló por correccionales y centros de beneficencia que acabaron siendo sus verdaderos hogares.
De todos sus montajes, el más espectacular fue el que Bourdin ideó en 1977, cuando se hizo pasar por un chico americano, Nicholas Barclay, un menor que había desaparecido 3 años antes en Texas. El francés se apoderó de su identidad, y la familia Barclay, desesperada por encontrar consuelo, fingió que había hallado al hijo extraviado y acogió al francés en su casa. Cuando se descubrió que todo había sido una farsa, Bourdin fue condenado a 6 años de cárcel en los EE. UU. Tiempo después el galo ha vuelto al banquillo tras hacerse pasar por un huérfano en un colegio en el sur de su país.
Michael Jackson y Frederic Bourdin son almas gemelas que no se han encontrado. El cantante desea acoger menores, y el vagabundo con vocación de niño quiere ser adoptado. Los psiquiatras han dicho de Bourdin que se trata de un individuo "con problemas de afecto". Un diagnóstico que podría explicar la conducta de Jack- son. Ambos están destinados al País de Nunca Jamás. La tierra de los hombres que no supieron crecer.