Cómo se nota que los ticos no hemos vivido una dictadura. Los uruguayos sí lo saben por lo que sufrieron de 1973 a 1984. Por eso hoy son quienes más confían en el sistema democrático en América Latina, según el Latino-barómetro del 2004: el 80%.
En Costa Rica, los que tienen fe en la democracia disminuyeron del 77% al 67% entre el año pasado y este. Es más, estamos entre los 18 países de la región con más respaldo a la idea de que “un poco de mano dura del Gobierno no viene mal”: un 78% piensa así. Una vez más, los uruguayos, que sí saben qué es, dicen “no”: allí, dos de cada tres no quieren nada que suene a “mano dura”.
A los ticos quizás nos pasa lo que a los uruguayos: no se dieron cuenta de lo que perdieron hasta que lo perdieron.
Pobrecitos, creían que libertad era tan solo una palabra aguda, que muerte era tan solo grave o llana, y cárceles por suerte una palabra esdrújula. Olvidaban poner el acento en el hombre…
Palabras del uruguayo Mario Benedetti en Hombre preso que mira a su hijo .
Dijo ...el acento en el hombre. Eso le hace falta al Estado.
Si cada día vemos que la democracia no logra sacar al eterno 20 por ciento de ticos de la pobreza, entonces, la culpamos.
La culpa no era exactamente de ellos, sino de otros más duros y siniestros... Lo dijo Benedetti.
Aquí, la culpa es solo de aquellos que olvidan poner el acento en el hombre. ¿Hace cuánto se dictaminó que la focalización de los recursos contra la pobreza solo mantiene la pobreza? ¡Años! La Contraloría lo volvió a decir esta semana.
Pero los políticos siguen con ese esquema porque genera votos. Tienen un botín: los más pobres pierden oportunidades para surgir ante la falta de soluciones integrales, pero siguen sirviendo como una huaca de votos cada cuatro años.
Olvidaban poner el acento en el hombre...
Quienes gobiernan tienen potestad para generar cambio. Es cuestión de que el Presidente, ministros, y diputados, actúen a tono con las decenas de informes sobre cómo atacar la pobreza, sin politiquería y con objetivos a mediano y largo plazo.
Ellos, los que olvidan poner el acento en el hombre, son responsables de que los ticos confiemos más o menos en la democracia.
Bueno, malo... así es.