Opinión

Animus jocandi en el trabajo

En el país hace falta un fino sentido del humor

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¿Tiene cabida el humor en la relación laboral, o en esta contraprestación remunerada de servicios la frialdad no debe cederle espacio a la espontaneidad, al gracejo o a la fina ocurrencia? Si vender la libertad por un salario –concepto estrictamente librecambista del trabajo subordinado– inhibe durante la jornada conductas socialmente sanas y espiritualmente necesarias, la deshumanización se habría entronizado irremediablemente. ¡Cuántas veces una ingeniosa salida allana las labores facilitando el conocimiento y camaradería entre los trabajadores y la relación con los patronos! ¡Cuántas expresiones jocosas se han acuñado al calor de esas circunstancias y han hecho llevaderas las tareas rutinarias! ¡Una chispa del ingenio puede marcar la diferencia entre lo tedioso y lo apasionante!








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