El informe del Departamento de Estado de EE.UU. sobre el combate de la droga en Costa Rica, correspondiente a 1996, certifica el esfuerzo realizado por el Gobierno de la República y, al mismo tiempo, formula valiosas advertencias sobre la penetración del narcotráfico.
Destacamos del citado informe los siguientes aspectos que concuerdan con la estrategia gubernamental seguida contra el narcotráfico:
1o. De puente a bodega. Costa Rica pasó de ser puente para el trasiego de narcóticos, desde América del Sur, hacia Estados Unidos y Europa, a bodega o área temporal de almacenamiento.
2o. Auge del tráfico de drogas. En 1996 aumentó el trasiego de cocaína y de heroína por el territorio nacional, así como el uso de los más diversos medios de transporte: aviones, vehículos, mensajeros, naves, etc.
3o. Vías preferidas. Costa Rica debe poner un cuidado especial en las siguientes tres vías preferidas por el narcotráfico: el lavado de dinero, el turismo y la venta de bienes raíces.
4o. Desigual batalla. El territorio nacional constituye, por su posición geográfica, un lugar estratégico ideal para el trasiego de drogas. A esta realidad agregamos la desigual batalla que se establece, día a día, entre el desbordante poder financiero y logístico del narcotráfico frente a la exigüidad de recursos de nuestro país. Tengamos en cuenta que ni siquiera los países más poderosos de la tierra han sido capaces de doblegar a este temible adversario. Por el contrario, son sus principales víctimas y sus más apetecidos mercados, lo que torna más difícil nuestra labor y más solicitado nuestro territorio.
A los problemas reseñados debe añadirse el azote del consumo: aumento creciente de la demanda y de la oferta de la cocaína, penetración de la droga en la zona rural, incremento alarmante del consumo y venta de crack en adultos, así como en niños y adolescentes, y la consideración de la droga como una mercancía generadora de abundantes ingresos económicos. En el orden político e institucional, han quedado al descubierto los fuertes tentáculos del narcotráfico en la política nacional y en las instituciones públicas. Con estas pruebas irrefutables se ha puesto de manifiesto, a la vez, cuán peligroso y antipatriótico es anteponer el interés partidista o personal -la imagen- a la denuncia inmediata y a la acción enérgica.
La conclusión cae por su propio peso, dados los numerosos antecedentes acumulados en estas dos últimas décadas y la honda crisis institucional y moral de países amigos y cercanos: esta es nuestra lucha y esta debe desarrollarse día y noche, de manera coordinada, unida, inteligente, sin tregua ni descanso. Sobre este tema todo está dicho, por lo que no caben excusas ni evasiones. Ni siquiera la falta de recursos o la magnitud del adversario. El narcotráfico y el consumo de drogas ha tocado todos los estratos y actividades del país, desde las covachas hasta la cima del poder político, desde laboratorio, fábrica, distribuidor interno y puente internacional hasta bodega con legiones de servidores. Un reto descomunal e intransferible.
