Opinión

El último hippy

"En este fin de siglo conservador y tranquilo, sólo alterado por el rumor de las Bolsas, bajo el signo zodiacal de la Internet, Allen Ginsberg se despide."

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Cuando Allen Ginsberg llegó a La Habana cometió tres imprudencias -o impudicias- definitivas. Dijo que le gustaría acostarse con el Che Guevara, le dio una nalgada a Haydée Santamaría, una trágica heroína de la entonces muy joven revolución, y sembró con semillas de marihuana los tiestos de flores del hotel Habana Hilton.








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