Tuve el gusto de conocer a la doctora Eva Paus, profesora de Economía y directora del Center for Global Initiatives en Mount Holyoke College, Massachusetts. La doctora Paus estuvo en el país realizando un interesante estudio, que pretendía contestar la pregunta: ¿Puede Costa Rica emular a Irlanda?
El producto de esta investigación de más de un año se publicó recientemente por la editorial Palgrave Macmillan con el título Foreign Investment, Development, and Globalization. Can Costa Rica become Ireland? ( http://www.mtholyoke.edu/~epaus/book/newbook.html ). En el libro, la autora explica claramente no solo cómo Irlanda llegó a convertirse en el tigre céltico sino también por qué Costa Rica no ha podido lograr el mismo resultado. Es decir, por qué Irlanda, un país con similar población a la de Costa Rica, en el 2003 atrajo 43 veces más flujos de inversión extranjera directa (IED) que nosotros -$25.497 millones vs $587 millones- y disfrutaba en el 2004 de un producto per cápita10 veces mayor que el nuestro: $ 45.672 vs. $4.529.
La clave. Después de una sólida explicación de las relaciones macroeconómicas y microeconómicas entre la inversión extranjera, el crecimiento y el desarrollo económico, la autora concluye que la clave para lograr este nexo está en alcanzar un crecimiento sostenido en los activos nacionales de conocimiento. ¿Cómo alcanzó Irlanda esta meta? Según la doctora Paus, este país debió trabajar en dos frentes simultáneamente: mejorar el clima de inversión (i. e. educación, infraestructura, encadenamientos productivos, estabilidad macroeconómica, etc.) e invertir cuantiosas cantidades en la promoción de inversiones, tanto locales como extranjeras (creando para ello una institución competente y con los recursos necesarios para llevar a cabo este trabajo -Irish Development Agency-).
¿De dónde salieron los recursos para financiar todo esto? De la cooperación de la Unión Europea (UE) al integrarse Irlanda a este mercado (liberalización de mercados), así como de fondos internos (recaudación de impuestos). Veamos: Entre 1992 y el 2001, la UE entregó a Irlanda 1.200 millones de euros, equivalente a un 3,5% de su producto interno bruto (PIB). Para referencia, Costa Rica recibió, entre 1982 y 1990, $1.300 millones de la AID, equivalente también a un 3,5% del PIB. Irlanda invirtió los recursos de la UE en mejorar su capital humano, la infraestructura física e inclusive para otorgar subsidios (grants) a las multinacionales para que se establecieran en ese país. Costa Rica también hizo algunas de estas cosas con la plata de AID.
Carga tributaria. Complementariamente, las autoridades irlandesas han contado con una elevada carga tributaria (recaudación de impuestos entre PIB) en los últimos 25 años (33,1% en 1981 y 28,3% en el 2004). Estas cifras contrastan con la realidad costarricense, en que la carga tributaria ha sido menos de la mitad de la irlandesa durante el mismo lapso (12,4% en 1981 y 13,3% en el 2004).
Esta comparación me recuerda que durante la década de 1980, cuando Costa Rica iniciaba su cambio de modelo hacia uno de apertura económica (aún incompleto), el artífice de esa transformación, don Eduardo Lizano, insistía una y otra vez que el talón de Aquiles de la economía costarricense era la poca recaudación y la mala asignación de los recursos públicos. Muchos argumentaban que don Eduardo exageraba con este argumento, pero la historia, como lo muestra el libro de la doctora Paus, de nuevo le da la razón al maestro.
La mencionada autora nos brinda muchas otras lecciones en su valioso libro; sin embargo, por motivo de espacio únicamente citaré dos de ellas.
Uso adecuado de los recursos públicos. Irlanda ha contado con un plan de desarrollo, un plan de gastos de capital y procedimientos de evaluación de los proyectos que se ejecutan con recursos públicos por varios años. Algo de lo que hablamos mucho en Costa Rica, pero que no lo hacemos en la práctica.
La IED no es suficiente para desarrollarse. Si bien debemos aceptar que la atracción de la IED ha sido un factor importante en la estrategia de Irlanda, la doctora Paus señala que no debe entenderse como la panacea, sino como parte de una estrategia nacional de desarrollo.
Quisiera concluir contando al lector que me he enterado de que la Editorial de la Universidad de Costa Rica estudia la posibilidad de publicar el libro de la doctora Paus en español. Ojalá que esta iniciativa se alcance en el menor plazo posible, para que todo empresario, académico, estudiante, líder sindical, político y ciudadano costarricense, tenga a mano este valioso material.