Los trabajadores de Recope contribuimos al desarrollo económico, social, deportivo y cultural del país. Somos los hombres y mujeres que hacemos posible que Costa Rica tenga los mejores precios de combustible, más allá del istmo, pese a la enorme carga tributaria y aportaciones extraordinarias para cubrir necesidades de la población.
La presencia de una empresa estatal al frente del negocio petrolero nacional durante estos 36 años nos ha significado un ahorro superior a los $1.000 millones, si se toma en cuenta lo que paga el consumidor cercano a las fronteras.
Los ¢3.464 millones con que La Nación trata de impresionar a los costarricenses son la suma de 31 años de negociaciones colectivas, en beneficio de miles de familias que durante ese período laboraron en Recope y contrasta con los ¢285 mil millones (precio del dólar hoy) que hubieran embolsado los "Amigotes" de La Nación en estos 36 años, durante los cuales no pudieron explotar el negocio como era su deseo.
Mejores beneficios. El Sindicato no ha negociado cláusulas que no figuran en las convenciones colectivas del sector petrolero en el mundo. El volumen de recursos financieros que se moviliza, el número no significativo de personal, los peligros e insalubridad hacen necesario que los beneficios figuren entre los mejores de la actividad industrial.
Los trabajadores de Recope solicitamos becas para los hijos, compra de lentes, medicinas, ayuda para defunciones, útiles escolares, reconocimientos extraordinarios por labores en extremo peligrosas e insalubres, etcétera. La mayoría de los trabajadores lo único que gozan es de un salario mínimo, porque se les niega el derecho a la organización sindical, por ende la negociación colectiva, y eso causa el gran deterioro social que carcome amplios sectores de la sociedad. Mientras, un pequeño grupo, incluyendo los de La Nación, amasa enormes fortunas a costa de los impuestos injustos que paga la gran población para financiar los verdaderos privilegios que nos pretenden señalar.
El "privilegio" del trabajador de Recope descansa en sus potencialidades de subsistencia en un ambiente laboral de casi absoluto "salvajismo patronal", caracterizado por su normalidad en este país y que el mundo civilizado condena.
Señores de La Nación: cuando sus trabajadores gocen sin restricciones del ejercicio pleno de sus derechos laborales, sin sufrir represalias, podremos entablar discusiones sobre "privilegios". Mientras tanto, los invitamos a que por lo menos ensayen una explicación válida del porqué tanto brinco sobre el costo de la Convención Colectiva de Recope y porqué tanto silencio ante lo que reiteradamente les hemos señalado sobre las pretensiones de su grupo de apoderarse de $50 millones anuales, que es la ganancia anual que obtendrían a costa del bolsillo de los consumidores nacionales.
(*) Secretario general Sitrapequia