No cabe duda que el apagón del 19 de abril tiene serias repercusiones políticas, además de las económicas ya infligidas, independientemente de si fue por causas fortuitas, mala coordinación, impreparacion o provocación intencional como se insinúavox populi . Ocurrió en un momento especial: al final de la estación seca y al inicio del proceso político de consulta popular sobre el TLC y de la discusión legislativa para definir la agenda complementaria.
Bastante se ha escrito sobre la problemática de la generación eléctrica según el modelo de planificación estratégica centralizada a cargo del ICE, no en manos de un ente rector superior, y sobre la impostergable necesidad nacional de un marco legal moderno que permita, sin limitaciones ni restricciones, la inversión privada en plantas de generación, para satisfacer tanto la demanda nacional en un entorno de crecimiento económico acelerado como parte de la centroamericana. Pero la decisión política del cambio e implementación del modelo y marco regulatorio se ha postergado indefinidamente por obvias presiones sindicales.
ICE en la picota. El apagón evidenció que el ICE ya no tiene capacidad de reserva en generación para enfrentar eventualidades como las fallas típicas en sus plantas, que ha limitado seriamente la adquisición de la energía producida por generadores privados nacionales, y que no siempre puede contar con los generadores extranjeros. Pero también vino a demostrar que solo la generación eléctrica producida por el ICE será insuficiente para satisfacer la demanda del país en rápido crecimiento económico a consecuencia de la aprobación y entrada en vigencia de tratados de libre comercio.
Uno de los atractivos fundamentales para la atracción de inversiones, desarrollo productivo y, sobre todo, generación de empleo, es la capacidad extra y calidad de la generación eléctrica.
Sin una política nacional bien clara y definida que permita, con fondos públicos y privados, la expansión permanente de la capacidad de generación eléctrica, de nada nos servirá los TLC con EE. UU., la UE o China.
Las inversiones más importantes se harán siempre en los países que mayor disponibilidad de energía eléctrica ofrezcan, muy probablemente compensando su mayor costo, con menores salarios y mejores infraestructuras en transporte y portuarias, como El Salvador, donde se esperan inversiones privadas para generar más de 700MW en los próximos 2 años.
Manzana de la discordia. El ICE debería enfocarse más en la función primordial. Es por lo anterior que el apagón tendrá serias y beneficiosas consecuencias para el país.
Una posiblemente sea lograr un gran consenso político nacional, para que el ICE se enfoque exclusivamente en la problemática energética nacional, como cuando fue fundado, y a los generadores privados se les permita la venta directa de su energía en el mercado nacional y centroamericano.
Pero, para ello, será necesario e imprescindible que las telecomunicaciones en monopolio y sus excesivas ganancias, gran manzana de la discordia político y sindical, dejen de ser, gracias a la primeraLey de telecomunicaciones , el gran distractor económico que son ahora para el ICE. Recordemos aquel refrán de que “el que mucho abarca poco aprieta”.