Por las niñas, los niños y las personas adolescentes en Costa Rica, nos referimos al editorial del15 de junio pasado.
Como presidenta ejecutiva y con la certeza de que los recursos que se destinan a la niñez y a la adolescencia en vulnerabilidad son sagrados y deben utilizarse con eficiencia y eficacia, desde que inicié mi gestión me dediqué a evaluar las diferentes alternativas de protección, llámense albergues, organizaciones no gubernamentales, instituciones de bienestar social, hogares de acogimiento familiar y otros.
Claro ejemplo es la evaluación que ordené a las instituciones de bienestar social (que antes trabajaban con el IMAS) que concluyó con mejoras en la atención de esos niños, niñas y personas adolescentes y con un significativo ahorro de recursos económicos que se invirtieron en esta población.
Ejército de Salvación. En relación específica con el programa de atención integral a la niñez y adolescencia en riesgo social del área metropolitana, que ejecuta el Ejército de Salvación, aclaro que esta compra de servicios para la niñez y la adolescencia en vulnerabilidad funciona desde el año 1999 dentro de una modalidad que no me parecía la más adecuada para garantizar la calidad del servicio.
Además, encontré una serie de situaciones irregulares, como son las que plantea la periodista Gianina Segnini en la investigación publicada el jueves 14 de junio, por lo que solicité a los funcionarios y funcionarias del PANI, tanto del área técnica como administrativa, realizar una revisión exhaustiva de esta relación. Asimismo, al Ejército de Salvación le pedí cuentas claras y resultados que se concretaran en la mejoría de la realidad que viven los niños y niñas que atendemos.
Por su parte, la Junta Directiva , a instancias de la Presidencia Ejecutiva, le solicitó a la Auditoría Interna que analice los resultados e informes presentados por todas las organizaciones no gubernamentales, el fundamento técnico para la aprobación de esos informes y la evaluación de los recursos girados a las organizaciones no gubernamentales, iniciando con el trabajo del Ejército de Salvación.
En el nivel externo le solicité a la Contraloría General de la República su autorización para modificar el tipo de contratación que se hace con las organizaciones no gubernamentales de atención a la niñez y adolescencia. Mientras todo este proceso se realizaba, se mantuvo el servicio para los niños, niñas y adolescentes en situaciones de callejización, consumo de drogas y explotación sexual, y a la vez se buscó una alternativa de trabajo. Esta concluye con la autorización de la Contraloría para que el PANI contrate el personal especializado e idóneo para desarrollar un nuevo modelo de atención. Este se iniciará en los próximos meses.
El nuevo modelo. El nuevo modelo que será asumido por el PANI comprende programas especializados para personas menores de 18 años víctimas de la adicción; y la aplicación de medidas de protección que por encima de la voluntad de esta población protege el bien supremo de la vida. Además, el PANI trabaja con el 911 para garantizar una atención inmediata, integral y coordinada a aquellas situaciones de riesgo inminente.
Reafirmo mi compromiso de no aceptar ningún descuido ni error que afecte la eficiencia y eficacia que debemos garantizarle a cada niña, niño y persona adolescente que requiera un servicio del PANI. A la vez garantizo a esta población que la lucha que inicié hace unos meses al evaluar todo el sistema de protección, la mantendré hasta las últimas consecuencias. Todo ello con el fin de que algún día los derechos de nuestra niñez y adolescencia, especialmente los que están en situación de vulnerabilidad, sean una realidad en sus vidas.
(*) Presidenta ejecutiva del PANI