Es interesante leer en los periódicos las polémicas entre diversos articulistas para que la gente que les lee se pueda crear una opinión acerca de los más variados temas. Lo que no es deseable es que los escritores olviden u omitan datos que puedan ayudar en la comprensión del problema.
En el artículo de réplica del embajador de España en Costa Rica, don Arturo Reig Tapia, del 11 de julio, se incurre en inexactitudes que es bueno reseñar.
Escribe el Embajador de España que el Partido Popular (PP) ha creado una política de enfrentamiento al resto de los partidos y que esa ha sido la causa de que no haya obtenido mejores resultados en las elecciones municipales y autonómicas del pasado 27 de mayo. La realidad ha sido la contraria: el 14 de diciembre del 2003 se suscribió en Cataluña el Pacto del Tinell, firmado por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE)-PSC, el ERC e ICV-EUA. Este famoso pacto, inicialmente suscrito solo para la región de Cataluña, pero después hecho extensivo al conjunto de España, indica en su Anexo en la página 94: “Ningún acuerdo de gobernabilidad con el PP, ni en la Generalitat ni en el Estado”. Obsérvese la fecha pues en ese entonces el PP estaba en el Gobierno y el PSOE en la oposición, lo que indica claramente que no es el PP el que deseaba arrinconar a las demás fuerzas democráticas, sino todo lo contrario: el PSOE deseaba crear un clima de enfrentamiento de todos contra el PP.
Política común. El ejercicio de la democracia moderna permite que grupos que concurrieron de forma independiente a las elecciones puedan unirse para llevar a cabo una política común en algunas áreas en las que coinciden, sin dejar de lado su esencia ni sus estatutos. Obsérvese el caso de Alemania, donde los dos partidos mayoritarios se unieron responsablemente por el bien de un país.
Lo que no puede considerarse normalidad democrática es que el PSOE pacte en las localidades donde no ha conseguido una mayoría suficiente con todos los grupos ajenos al PP, a cambio de poder gobernar, como lo han hecho en ciudades como Vigo o Leganés, o en comunidades autónomas como Galicia y, más recientemente, en Cataluña y en las islas Baleares, donde se ha pactado con todos los partidos, nacionalistas e independentistas incluidos, y en el que se ha dejado de lado la voluntad de la mitad de los habitantes de las islas solo para arrebatar el gobierno al PP. Dos partidos con el 10% de los votos son los que más peso van a tener en las decisiones de las islas. Aún queda por saber qué sucederá con Navarra. ¿Por qué no se atreve el PSOE a pactar con Na-Bai (grupo independentista), si es legítimo hacerlo? ¿Será porque sería moralmente reprobable y la población no lo entendería?
Madrid y Valencia . La masiva afluencia de votantes en Madrid y Valencia decantó el resultado de las elecciones municipales y autonómicas. Durante los tres años del Gobierno Socialista, el Poder Ejecutivo ha marginado a estas comunidades, que afortunadamente aún son parte de España y jugarán el partido en las próximas elecciones generales.
Los datos aquí reseñados pueden comprobarse fácilmente enGoogle y con algo de paciencia.