Opinión

El fruto de tu vientre

Carlos Alberto Montaner

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Acabo de enterarme de los detalles. Estaba por esos parajes cuando ocurrieron los hechos. Comencemos, como en el teatro, situando la escena y describiendo a los personajes. Brasil, marzo del año en curso. Concretamente, Río de Janeiro. Joven de diecisiete años. Alto, guapo, buen estudiante y mejor atleta. Hijo único. Su padre es un exitoso joyero de origen libanés. Digamos que se llama Sergio. Tiene 52 años. Hace una década le hicieron la vasectomía. Su madre tiene 45. Llamémosle Mara. Bonita mujer. Es una suma de italianos, alemanes, y el toque exacto de vaya usted a saber qué espigada tribu africana. El matrimonio, naturalmente, adora al hijo. Sueña con dejarle la bien saneada empresa familiar. Digamos que el muchacho se llama Alexandro.








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