Los ticos nos caracterizamos por el ingenio para idear formas de evadir el pago de impuestos. Esto no es autóctono costarricense, sino un hecho bien conocido y estudiado por la ciencia económica.
En presencia de impuestos, las personas modifican su consumo y su comportamiento para eludir responsabilidades fiscales. Los consumidores pueden comprar bienes que no tengan impuestos y las empresas ponen fábricas en países donde la carga fiscal sea menor.
En días pasados se dio a conocer que el gobierno pretende disminuir del 30% al 15% el impuesto sobre la renta a todas las empresas instaladas en el país, nacionales y extranjeras. Aduce que, con la rebaja, más empresas se verán incentivadas a instalarse aquí, al amparo del régimen de zona franca.
La teoría económica también explica que una rebaja impositiva puede no tener efecto alguno, pero que esta maniobra fiscal también podría aumentar la recaudación total del fisco. Un concepto conocido como la Curva de Laffer propone que la recaudación total aumenta conforme se aumentan las tasas impositivas hasta llegar a cierto punto, a partir del cual la recaudación decrece conforme se siguen aumentando las tasas.
La tasa actual del 30% hace que muchas empresas traten de evadir impuestos mediante actividades ilícitas e improductivas. Por esto, si se rebaja al 15%, las empresas se verían incentivadas a producir más, aumentarían las ganancias y hasta dejarían de eludir sus compromisos fiscales.
Las tasas impositivas en países que compiten con Costa Rica por atraer inversión extranjera son, en su mayoría, superiores al 15%, por eso el país se tornaría muy atractivo para las empresas extranjeras, se generaría gran cantidad de empleo y aumentaría la recaudación del gobierno.
Puede que con esta rebaja impositiva volvamos a un punto sobre la Curva de Laffer con mayor recaudación a menor tasa, a una mejor situación para el país.