Se ha tomado una decisión histórica: el establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Popular China. Nos ha costado el enojo del gobierno de Taiwán, con el cual no terminaremos de estar agradecidos por su apoyo y compromiso con el desarrollo de Costa Rica. Sin embargo, el país está llamado a tomar decisiones y a dejar de lado sus temores para soñar en grande y atreverse a más. Nuestro Presidente ha sabido interpretar la lectura de los tiempos. Don Óscar Arias es la fuerza motivadora para un país que sueña en grande y que quiere ver más allá.
Una larga historia. Tras más de 4.000 años de historia marcados por una larga sucesión de dinastías, el levantamiento de Wuchang, el 10 de octubre de 1911, desencadena el final de la China imperial. El revolucionario Sun Yat-sen, fundador del Partido Nacionalista, vuelve a China para proclamar la República de China, pero se verá obligado a ceder la presidencia a Yuan Shikai, quien depondrá definitivamente al último emperador. El periodo republicano se caracterizó por la debilidad del poder central. Su capital será establecida en Nanjing, por Chiang Kai-shek, en 1927.
Las invasiones japonesas mantendrán al país dividido hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, cuando, tras la derrota japonesa, se reanuda el enfrentamiento entre el gobierno del Partido Nacionalista y el Partido Comunista de China, desatándose una guerra civil que acabaría en 1949 con la victoria de los comunistas. El 1.° de octubre de ese año, su líder Mao Zedong proclama la República Popular China y el gobierno de Chiang Kai-shek se refugia en la isla de Taiwán. Bajo la dirección de Mao, se vivieron momentos de grandes convulsiones sociales hasta la tristemente famosa Revolución Cultural.
Apertura de mercado. Con la muerte de Mao (1976) y la llegada al poder de Deng Xiaoping y, sucesivamente, Jiang Zemin y Hu Jintao, actual presidente de la República Popular China, este país tomó el camino de la reestructuración económica creando las primeras Zonas Económicas Especiales (ZEE). Zonas capitalistas estas últimas, donde China (país socialista) decidió experimentar la apertura al mundo exterior y a la economía de mercado. Con un crecimiento promedio del 9,3% anual en los últimos 28 años, China es hoy la locomotora económica del mundo. Actualmente, el país asiático es el tercer mayor importador del mundo, primero en reservas de divisas ($1,2 trillones), el cuarto exportador del mundo y la sexta economía del mundo con 1.200 millones de habitantes. China está absorbiendo la mayor migración rural de la historia (400 millones en los próximos 25 años).
El crecimiento económico chino se ha basado en tres grandes regiones de desarrollo: el eje Pekín-Tianjin, donde se concentra el 42,8% de las empresas con actividades de alta tecnología instaladas en el país; el delta del río Yantze (Shanghái, Haingzhou y Nanjing), el cual aglutina el 23% del PIB del país y representa el motor económico y comercial de China y su principal mercado de consumo; y el delta del río Perlas (Hong Kong, Macao y Cantón). Esta región, que produce el 10% del PIB chino, se centra en el desarrollo de manufacturas, servicios, administración e innovación, y quiere convertirse en el mayor polo económico, financiero, comercial y de comunicaciones de toda la cuenca del Pacífico.
Oportunidades para Costa Rica. Las oportunidades que ofrece China a favor del desarrollo de Costa Rica son enormes. Primero, existe un potencial para el sector turístico; no solamente en términos de inversión extranjera directa (algunas cadenas orientales ya volvieron las miras hacia nuestro país), sino también en cuanto a llegada de turistas. La Organización Mundial de Turismo estima que, de aquí al 2020, habrá más de 100 millones de turistas chinos en el mundo.
En segundo lugar, tenemos que aprovechar la experiencia china en el campo de la infraestructura: ferroviaria, portuaria, generación eléctrica y vial. La red ferroviaria china es de las más eficientes, y el país asiático es el segundo en extensión de carreteras en el globo. Sirvan de ejemplo las grandes inversiones chinas en el Canal de Panamá.
En tercer lugar, es importante promover alianzas estratégicas entre las denominadas Zonas Económicas Especiales chinas y nuestras regiones portuarias, para replicar, en Costa Rica, los éxitos del modelo de desarrollo territorial chino.
Por último, tenemos el reto de lograr inversiones en la protección de nuestros ecosistemas, que están filtrando las altas emisiones de CO2 de países altamente contaminantes, como China.
Guanzi y Mianzi. Es fundamental conocer a fondo cómo aprovechar estas oportunidades. La cultura china de los negocios se basa en dos elementos principales: el Guanzi y el Mianzi. El establecimiento de relaciones personales, que a través del tiempo lleva a la consolidación de una red de contactos que es obligación moral mantener (Guanzi); y el honor, la reputación, la percepción social del prestigio de la persona o de la institución (Mianzi), son conceptos centrales en la sociedad china y representan las vías de acceso imprescindibles al mercado más grande del mundo. Redes personales y respeto del prestigio personal: sepamos cómo enganchar al dragón chino.
En resumen: las relaciones diplomáticas con la República Popular China son una gran oportunidad que exige un esfuerzo coordinado del Gobierno y el sector privado. El frenesí económico y cultural chino nos asegura que estamos ante un gran mercado, que es también uno de los mayores consumidores de cobre, aluminio, cemento, granos y otros recursos. Aprovechemos la sabia decisión de nuestro Presidente. Avancemos con la confianza de que lograremos grandes inversiones del país asiático y nuevas oportunidades de exporta- ción. China nos ha demostrado cómo se puede avanzar hacia la victoria sobre el subdesarrollo y la pobreza. Su sostenibilidad ambiental y social es el reto pendiente.