El poema: Aquí/mis pasos en esta calle/resuenan/en otra calle/donde/oigo mis pasos/pasar en esta calle/donde/solo es real la niebla, de Octavio Paz, no lo extraje de algún libro de este autor o de una compilación de la lírica latinoamericana, lo leí en la calle. Aunque parezca extraño, así fue. Desde 1992, y por iniciativa privada, en la ciudad de Leiden en los Países Bajos se desarrolla un proyecto denominado “Poemas en las paredes”. A la fecha, las paredes de Leiden son adornadas por 93 poemas en distintos idiomas. Estos se presentan primero en el idioma en que fueron escritos originalmente, y luego se complementan con traducciones en inglés y holandés. El proyecto concluirá en el 2005. Este año se espera contar con 101 poemas y se escogió “De profundis”, de Federico García Lorca, para terminar esta “antología en páginas de concreto” (puede consultarse, para más detalles: www.muurgedichten.nl/wallpoems.html).
Esta iniciativa ha llevado literalmente la cultura a las calles de Leiden y ha hecho de sus callejones pizarras de escuela. Apelando a la creatividad y a la sensibilidad artística, este proyecto ha logrado que la poesía se convierta en parte de la identidad del lugar y, desde luego, en punto de interés turístico. Tan efectiva ha sido la iniciativa que ya en la vecina ciudad de Rótterdam han adoptado la idea, y ahora adornan sus enormes –y hasta hace poco tiempo molestos– camiones de basura con poemas.
Creatividad y esfuerzo. El esfuerzo desarrollado en Leiden para propiciar encuentros casuales entre los ciudadanos y la cultura también ha beneficiado a los niños. De nuevo apelando a la creatividad y al sentido común, el Museo Nacional de Etnología (la rama de la antropología que estudia las etnias y las culturas de los pueblos), ubicado en esta ciudad, se convirtió el verano pasado en el sitio preferido de miles de infantes. Los niños –y también muchos adultos– fueron atraídos en masa por unas gigantescas caricaturas en las que los personajes de cómics “Archie y sus amigos” explicaban con lujo de detalle la historia y el desarrollo de la cultura azteca. Tan efectiva resultó la exposición que originó un interesante debate entre los especialistas que la diseñaron y varios académicos de la universidad del lugar.
La creatividad y los esfuerzos por acercar el arte al ciudadano común no son monopolio de los holandeses. En Suecia también llama poderosamente la atención la idea del “Ecoparque”. Situado junto al centro de Estocolmo, este parque público fue concebido como un espacio para descansar el espíritu y estimular la sensibilidad de los habitantes de esta capital escandinava. Así, se destinó un área rica en diversidad biológica e historia para desarrollar un sitio donde, además de proteger la flora, la fauna y las aguas del lugar, se albergan varios museos y construcciones de gran valor histórico. De ahí que una caminata por el Ecoparque permita aprender, generar conciencia ambiental y, especialmente, entretenerse en familia y descansar.
Un asunto de actitud. Las paredes en Leiden, los camiones de basura en Rótterdam, el Museo Nacional de Etnología en los Países Bajos y el Ecoparque en Estocolmo no hicieron más que confirmarme algo que vengo diciendo hace tiempo: el desarrollo es, ante todo, un asunto de actitud. Los recursos económicos son importantes, pero poco se logra cuando estos no se complementan con creatividad, voluntad y, sobre todo, con visión.
El subdesarrollo económico no es justificación para el subdesarrollo mental. Ser un país en desarrollo no debe ser impedimento para valorar, incentivar y explotar al máximo la riqueza ambiental, intelectual y artística con que nos ha bendecido Dios. Para pensar, no hace falta gestionar préstamos ante el Banco Mundial, esperar la resolución de la Sala IV o pedir la autorización de la Contraloría General de la República.
En todos nuestros cantones hay paredes, camiones de basura, sitios de interés histórico y lugares de gran riqueza ecológica. De igual forma, en todas nuestras comunidades hay cientos de dirigentes que deberían estar trabajando por el desarrollo integral local. Los ejemplos en Holanda y Suecia nos enseñan que, independientemente de los presupuestos que se manejen, hay mucho que se puede lograr cuando existe voluntad, creatividad y agilidad mental. De estos recursos, quisiera yo pensar, no hay déficit en Costa Rica.