Opinión

El corazón de Pinochet

EscucharEscuchar

No es sorprendente la generosa y reciente decisión de la familia del general Augusto Pinochet de donar sus órganos a la ciencia en el caso, no tan hipotético, de que el dictador en retiro muera en Londres en medio de una larga batalla legal por salvar su rugoso y curtido pellejo. Por lo menos después de muerto servirá para algo. Sin embargo, a juzgar por las imágenes que transmitió la televisión, aún más cercana que la muerte del tirano puede estar la de su desdichado hijo, Augustito El Rabioso, como le decían en el colegio, debido a un ataque fulminante de cólera. ¡Qué manera de gritar, qué mandíbulas, qué dientes!








En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.